Vómito o diarrea. Barcelona o Madrid.

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Ayer vomité un escudo del Real Madrid. Hoy con la diarrea y un molde diseñé un campo del FC Barcelona. Cada vez que tocan la pelota Cristiano Ronaldo o Messi, cada vez que se tiran sin que les hagan falta, cada vez que hacen trampas, el niño Jesús llora y llena de pus los granos de sus caras de niñatos feos y acomplejados a los que de pequeños debían llover hostias sin parar.

El fútbol actual huele a mierda seca en la que vierten sus meados una horda de gatos pulgosos. Las victorias de Real Madrid y Barcelona en España tienen la consistencia de una naranja podrida y el sabor de una fabada caducada y recubierta de una gruesa capa de hongos. El negocio montado es como la grasa mezclada con sangre que rezuma sobre la mesa después de la matanza del cerdo. Trago su filosofía igual que cenaría un bocadillo de ladillas recién cazadas. Sus valores equivalen a una Sífilis Terciaria. Su destino es un cáncer de SIDA. Su mérito es el de una gallina que se come su propia mierda.

Hala Madrid. Visca el Barsa. Que os aproveche.

¿Por qué Michael Robinson y Carlos Martínez (Canal Plus) dan asco?

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– Porque no hay mejor forma de arruinar una tarde de fútbol que escucharlos a ellos.

– Porque el equipo “de casa” siempre es el Real Madrid o el Barcelona. El resto son todos extranjeros, vascos, andaluces, gallegos, extremeños… raros.

– Porque chuparle el culo a Real Madrid y Barcelona da de comer a muchas bocas.

– Porque todos en el país deberíamos ser del R. Madrid o del Barcelona y no unos perdedores que animan a otros equipos cuya existencia es una excusa para la humillación.

– Porque Coentrao, Khedira, Lass Diarra, Xabi Alonso, Arbeloa, Dani Alves, Piqué, Busquets, Fábregas y compañía nunca hacen faltas, se tropiezan y, sin querer, tiran al rival.

– Porque los de antes nunca agreden ni son violentos, son universitarios que se han aprendido bien el principio de acción-reacción y responden a provocaciones.

– Porque Cristiano Ronaldo nunca tira mal, es que la pelota le “hace extraños”

– Porque no es que los rivales tiren mal, es que Casillas es infalible.

– Porque cuando Casillas y Valdés la cagan es culpa de la puta pelota, que está estropeada.

– Porque cuando a los jugadores del R. Madrid y del Barcelona les pitan fuera del juego siempre son, cuanto menos, dudosos. Si el árbitro le pita fuera de juego al rival, siempre acierta.

– Porque Di María o Dani Alves nunca se tiran al ver la linea del área, sus cuerpos se desequilibran inexplicablemente.

– Porque no es que Mourinho sea un provocador, es que los árbitros le buscan las cosquillas y los dedos.

– Porque no es que Guardiola sea un falso modesto, es que habla así, suavón.

– Porque no es que Arbeloa y Pepe estén faltos de un par de vueltas de destornillador, es que viven mucho los colores del R. Madrid.

– Porque cuando los rivales ganan no es porque sean mejores, sino porque “su” equipo ha estado mal.

– Porque cuando “ellos” ganan no es porque no lo merezcan, siempre lo merecen y son exquisitos. Siempre.

– Porque la Copa del Rey siempre será un trofeo de mierda, salvo que la ganen Real Madrid o Barcelona.

– Porque un equipo caballero del honor es el que a pesar de ganar 9-0, va y regala su camiseta al rival al terminar el partido.

– Porque los aficionados de los campos en los que se silba a Iniesta por tirarse a la piscina son unos hijos de perra.

– Porque cuando un árbitro lleva todo el partido “penalizando” al equipo pequeño y al final, sin querer, comete un error en contra del grande, merece que lo castiguen para que aprenda la lección.

– Porque los fallos de R. Madrid y Barcelona son siempre por culpa del balón, del viento o de San Churiberto que se ha puesto de espaldas. Los fallos de los rivales son porque son malos y merecen que se mofen de ellos con comentarios jocosos.

– Porque no es que Busquets y Piqué sean malos, es que son buenísimos, de lo mejor del mundo. Nunca fallan.

– Porque no es que Michael Robinson no sepa hablar español normal, es que no quiere hablar español.

– Porque Michael Robinson era un excelente futbolista y un mejor comentarista. Tan bueno que ojalá lo fiche algún día ESPN o algún canal de la galaxia que hay al fondo a la derecha.

– Porque no es que sean socios de R. Madrid o de Barcelona, es que no saben si pertenecen al Reino Animal o al Vegetal.

– Porque si no fuera por ellos no me daría tanto asco ver partidos de R. Madrid y Barcelona.

El opio del pueblo

3

Nunca he sido una persona entusiasta, lo admito. Tampoco soy constante.  Cuando mi querido Globo me regaló esta página web, estaba encantada con la idea, pero en el fondo sabía que necesitaría mucho tiempo, mucho aburrimiento de los juegos del facebook, o que no me quedase ni una telenovela por ver para ponerme a actualizar esto. Hablo mucho pero no suelo tener muchas cosas que decir. Pero hoy, tras muchíiiiisima insistencia, me he decidido a hacer una especie de escritura automática.

Como decía antes, no soy entusiasta, pero sí hay algunas cosas que hacen que me hierva la sagre: cuando no me funciona bien el Call of Duty, cuando mi abuela repite sin parar que se quiere morir, o la condescendencia con la que la gente me mira cuando digo que soy del Atlético de Madrid, son ejemplo de esas cosas.

Las guerras, la política, Mariano Rajoy, que la Pantoja presente las uvas de nochevieja en telecinco, que no gane quien yo quiero en los reality, no encontrar algo en el bolso, quedarme sin gasolina, que me suspendan ridículamente, que se me rompan las medias, que me manden mails en cadena, “la que se avecina”, soñar con Juan Echanove, que la gente proteste por su trabajo, darme golpes con las esquinas de las cosas, las películas estas coñazo de cine belga experimental, etc… son cosas que me irritan un poco. Pero no se puede comparar con cómo me siento con el típico “eres del Atleti? jaja, el pupas” Estoooo… tu pupa madre.

El fútbol es una de esas cosas que, aunque no me entusiasman, tampoco me cansa. Llevo desde hace siglos viéndolo y siguiéndolo. Soy tan fans, que hasta me tiré buena parte de los domingos de mi infancia yendo a ver cómo mi hermano y un grupo de jovencitos con granos se jugaban sus delgaduchos tipos por ganarles al Maracena, o al Durcal. Creo que entiendo bastante de fútbol y hasta era la mejor cuando jugábamos en el cole. Al menos era de las pocas que sabía cuál era la portería donde tenía que intentar marcar. Y además, soy del Atleti desde siempre. No sólo por genética, sino por simpatía. Cuando era súper pequeña, eran el escudo y la equipación que más me gustaban. Luego, me gustaba el rollo atlético este de tercero que a veces mojaba la oreja al segundo o al primero. Y además, era el equipo de mi futbolista favorito del mundo: Futre. El atleti siempre ha perdido muchos partidos, sí señor. Pero también ha ganado muchísimos. Y me gustaba que cuando el atleti perdía, nos reíamos, y cuando ganaba, nos alegrábamos muchísimo y salíamos ridículamente mi hermano, mi padre y yo a darnos una mini vuelta por la plaza del pueblo, con nuestras bufandas y camisetas. Si hubiéramos sido del Madrid, o del Barça, hubiéramos sido uno de tantos… bah, se pierde el encanto.

Sin embargo, cuando alguien te pregunta de qué equipo de fútbol eres (porque tienes que ser de alguno, claro, es como el horóscopo) y contestas que eres del atleti, automáticamente piensan que no tienes ni puta idea de fútbol. Es como “qué graciosa, es del atleti”. Al parecer, la gente (especialmente las mujeres) a las que no les gusta mucho el fútbol tienen que ser del atleti, o del betis. Son como el “Expósito” del fútbol.
Normalmente, la conversación suele terminar ahí, pero a veces, si la persona me cae un poco mal, o tengo ganas de gresca, puedo contestar algo usando la fantástica jerga del fútbol (cosa que también puede entrar entre las que me irritan) para impresionarle, como por ejemplo “el cancerbero rojillo atrapó el esférico evitando un gol psicológico”. Y entonces es cuando entramos en una especie de disertación sobre lo valientes que somos los atléticos y lo sufridores. Ahí es cuando empieza a surgir mi curiosa espiral de odio y destrucción hacia mi interlocutor. Pero mi ira se termina de desatar cuando empiezan a decirme cosas como “yo soy del madrid, pero a mí el atleti me cae simpático”… Será embustero, el cabronazo… Le cae simpático siempre que pierda. En ese momento, como yo soy un poco de estas personas que no son capaces de autocontrolarse, suelo lanzarles alguna indirecta del tipo “sí, eso es justo lo que dirán los árbitros que últimamente pitan los derby”. Esta parte de las conversaciones son divertidas porque no sé qué tienen los madridistas, que cuando les mencionas la palabra “árbitro”, automáticamente se les viene a la cabeza el Barça. Y ahí me tienes a mí, atlética de toda la vida, haciendo alarde de lo bien que juega el segundo equipo que más asco me da de la liga española, con tal de joderle la vida a mi interlocutor madridista. Y él termina diciéndome “puto pateti de madrid” (¿ves como era mentira que le cayese simpático?).
Cuando mi interlocutor (que se ha dado el caso) no es del madrid ni del barça, pero es de otro equipo que no me cae muy bien (véase el sevilla o el valencia), la conversación suele ser más interesante, porque como está más igualado, podemos terminar discutiendo sobre si el cantante que canta el himno de uno u otro equipo es más o menos odioso.
Lo que todavía no sé, es cómo llevaré una conversación de este tipo con un culé, ya que soy totalmente incapaz de decir cosas buenas sobre su rival directo. Mejor me hago la “expósito” y le lanzo un gol psicológico contándole el chiste del mono muerto.