Los 100 discos españoles que nadie se bajaría en su sano juicio

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Juraría que cualquiera que tenga internet en casa se ha preguntado alguna vez eso de “¿y ahora qué hago?, ¿qué música bajo?”. La adicción a descargar cosas es incluso peor que otras ya que la víctima vive engañada y en un variable (proporcional a los gigas de la descarga) estado de excitación que se termina cuando la barrita se pone verde y comprueba que lo que ha bajado es una mierda sin palo. Concretemos, quienes están más expuestos son los melómanos, llegando a descargarse cualquier cosa que recomiende Pitchfork. El siguiente paso a eso es descargarse cualquier cosa. He aqui la importancia de tener claro qué no se puede uno descargar. Dado lo vasto del tema hemos de trazar una lista negra general, pero siempre se puede profundizar en el futuro con cada género.

Como herramienta utilizaré Rateyourmusic, que para eso lo he estado nutriendo con mis aportaciones durante un par de años. En esta aplicación online cada uno vota los discos, por lo que puede decirse que es como un Gran Hermano musical en tiempo real. El pueblo decide lo que es mierda. Podemos considerarlo una “muestra” significativa o no, pero esta “élite” de frikis nos puede salvar la vida gracias, por una vez en la historia, a la democracia. Tomamos como referencia una lista personalizada basada en España, pulsando en “bottom” (sinónimo de alcantarilla para el caso que nos atañe). Para darle mayor énfasis teníamos pensado escuchar los discos con el Spotify, pero nos hemos quedado sin Primperan en casa, así que nos haremos eco de los comentarios de los votantes a cada una de estas innominables obras, a las que la etiqueta de Arte se le queda pequeña. Demasiada caca que limpiar para tan poco papel.

RESULTADOS

Hay que protestar. Brutal e injusto. David Bisbal encabeza el top con su “Bulería” de 2004 (y aún no he vomitado). Es injusto porque su puntuación real es 1.04, toda una proeza al lado del disco que está en segundo lugar, “Anunciado en televisión” de los demenciales Pignoise, que alcanza un increíble 0,54 (sobre 5), pero que se queda en el segundo escalón porque tan solo 15 personas lo han votado, frente al medio centenar que han valorado a Bisbal: “le pongo nota pq por desgracia tuve “ocasión” de escucharlo varias veces (¿un millón?) cuando trabajaba en un pub “pachanguis” hace un par de años”, dice un votante que le da un 0,5. Con conocimiento de causa, para que nadie diga que aqui se puntua por puntuar, que también. Llama más la atención otro comentario que resume el sentir general del pueblo: “A LA PELUQUERIA”. La desgracia para Pignoise es doble, ya que aún encima que les roban el primer puesto les dedican comentarios como “los green day españoles!!” (0,5) y “Que mierda es esta por dios!!!!”, haciendo referencia no solo al pasado merengón de su líder sino también a su aparición en el CSI español, en la serie digna de ser escrita por Cañita Brava: “Los Hombres de Paco”. Detrás, con un digno 1,29 y rozando lo que era el “Suspenso” en E.G.B. están El Canto del Loco con su primer disco, titulado igual que el nombre del grupo. Desgraciadamente nadie tiene nada que decir. O bien los que lo han escuchado han perdido la capacidad para escribir, o bien quizá nunca hayan sabido. Es probable que ya estén muertos.

Bisbal repite en la cuarta con su grandioso “Corazón latino”, cuyo estribillo ya conocemos todos, razón de más para no bajárselo. Entre los comentarios se reiteran las alusiones capilares como “asi nos luce el pelo”, referencias suicidas por parte de oyentes internacionales “I think he should suicide before making that music” y los clásicos escatológicos (mierda, porquería), pero hay que destacar el aprobado de un oyente que aunque cree que “de músico Bisbal no tiene mucho, si no existiera, habría que inventarlo, porque contagia de buen humor a ciertas personas”. Personas que, dicho sea de paso, no conocemos (espero). Es más, nos ofrece el secreto para querer a Bisbal: “para querer a Bisbal hace falta flexibilidad, si eres de esos que sólo escucha música de calidad, es decir, inteligencia, y falta de prejuicios (abajo los pijos), eso sí, siempre en pequeñísimas y trepidantes dosis, como si te llevase Dios y el Demonio a la vez (porque hay que tener genio y mala leche para imitarle)”. Es tan filosófico que yo no lo entiendo. Menos mal que después tenemos de nuevo a El Canto del Loco con otros dos discos en el top 10 (5º y 9º), “Zapatillas” y “A Contracorriente”; el resto de su discografía no rebasará el top 20, por supuesto. Lo de “Zapatillas” es como para replanteárselo y pensar en escucharlo: “como toda la música experimental, tienes el riesgo a que te salga el tiro por la culata. Buen intento, mas suerte la próxima vez”. De fondo están sonando en mi ordenador los ruidillos de Pantha du Prince, ¿¿¿me bajo Zapatillas????. 0,5 le da el tipo. “Disco transgresor, arriesgado, que con multitud de matices y elementos experimentales se atreve a ir donde nunca se ha ido en el pop español. Un exito merecido”, dice el siguiente, que le pone la misma nota. ¿Será que me he equivocado de deporte y gana el que menos nota tiene?. “Creo que es el disco más complejo que he oido en mi vida. Hasta que el ente humano sea capaz de entender semejante burrada experimental, su nota será la mínima”. Sí amigos, la complejidad humana no era tal, solo un mito.

Al fin en la sexta posición encontramos otro gran grupo: Dover. El grupo más feo y más chungo de la historia del indie-rock español conquista las vomiteras de los escuchantes gracias a “Follow the city lights”. No hubiésemos podido seguir viviendo sin que Dover hiciese coplas bailables para gente borracha y acabada. La cantidad de adjetivos que se le dedican a estas coplas nos permiten ampliar nuestro acervo: “mamarrachada discotequera”, “pop dance para pijos”, disco para “analfabetos mentales”, “burremia musical” y “chaquetismo extremo”, que se resume en “Dover, de heavys a bakalas”. Tras estos incomprendidos discípulos del infumable Mario Vaquerizo, llegan  Körgull the Exterminator, a los que no tengo el gusto de conocer, pero es uno de los defectos de rym, ya que son una especie de guiris residentes en Barcelona y que practican Thrash y Black metal. Les dedican ingeniosos juegos de palabras como “This is not Thrash. This is Trash”. Más que nada, los Korgull éstos le joden una posición a un grande de la música pop española, Melendi, que decepciona con la octava posición de “Que el cielo espere sentao”. Su nota, 1.08, bien le debería valer para hacer podio, pero solo 25 personas han tenido la delicadeza de prestarle la atención debida. Entre ellas destacan algunas opiniones como “el cielo no sé, pero el infierno te espera con los brazos abiertos [exabrupto]”, deseos de una prematura defunción o nuevas referencias a los cabellos. Andy&Lucas casi ni entran en este summum del suicidio ótico, pero su disco homónimo con una puntuación de 0.96  es capaz de recibir alabanzas (“un album con alguna buena canción, el resto muy mediocre. Destacan Son de amores, Tanto la quería o Y en tu ventana, el resto gris”) y barbaridades que no podemos reproducir. ¿Pa cagarse o no?

Salimos del top 10 y nos metemos ya en la tripa de la bestia. Asoman Las Ketchup con aquel mítico “Aserejé” de flamenco de Burger King incluido en “Las Hijas del Tomate”, que alcanzó un éxito internacional que se refleja en los comentarios: “I loved “Aserejé (The Ketchup Song)” and happily bought the album”. Probablemente happily signifique algo distinto de lo que yo pensaba. Creo comprender mejor el “basura sin igual” que dedica un usuario al disco homónimo, de debut y de consagración del albañil más célebre de San Vicente de la Barquera por lo menos: Bustamante, que dos posiciones más allá coloca “Caricias al alma”, que bien merecía una mejor posición gracias a una portada antológica de latin lover con ese toque afeminado que tanto nos gusta. La nota es simplemente espectacular: 0,85, solo una décima más que su top en la lista, y los comentarios siguen la linea fúnebre, terrorista y dramática que era de prever. Entre medias El Canto del Loco cuelan “Personas”, con escuchantes que sugieren títulos alternativos para el disco, como “Payasos”, y “Estados de ánimo” dos puestos después, aunque éste apenas logra despertar algún que otro comentario de un “irritado” crítico musical improvisado.

La satánica portada de “Premonición” (Bisbal again) le vale la siguiente posición (15ª) y una notaza de 1,54. Vale la pena reproducir el comentario íntegro de uno de los responsables de que Bisbal no caiga en el Muy Deficiente: “bueno para no es mierda supongo que la envidia de que triunfe en panorama musical pues habra gente que le moleste en los años se ira viendo si realmente la critica esta a la altura de este cantante que auqnue lleve tres discos todos tenido su gran exito al meno para mi de ot el unico que vale mi opinion, pero a los años se vera gracias”. Melendi, “Sin noticias de Holanda”, pulula después. En la ficha de su disco un asturiano  explica a los angloparlantes que Asturias sufrió muchas penurias durante la dictadura franquista, pero nada ha sido tan duro como… ¡Melendi!. También podemos disfrutar de una encendida defensa pro-Melendi. Claramente revela que para escucharlo hay que estar adecuadamente intoxicado.

Enrique Iglesias decidió en 2007 homenajear a Radiohead con “Insomniac”. Es mentira, pero hubiese sido algo genial. Dado que más de la mitad del disco está cantado en lengua extranjera, y como nuestro nivel de inglés es tan bajo que Muzzy podría estar llamándonos hijos de la gran puta y nosotros darle las gracias, no es éste el disco más célebre de Enriquito en nuestro país. Verdad es que los comentarios en guiri tampoco lo dejan demasiado bien parado (“it’ll pretty much put you to sleep”), sugiriéndolo fervientemente por su gran poder hipnótico. Al puesto 19º hay que irse para encontrar de nuevo a Pignoise. La portada de “Cuestión de gustos” es como para reducirla y pegarla en los prospectos de los enemas. Asusta tanto que apenas nadie es capaz de articular opinión.

Y para cerrar el top 20 tenemos al grande entre los grandes: Alejandro Sanz. El hombre capaz de hacer la misma canción durante 20 años, no solo para sus discos sino también para los de los demás. Estilo propio se llama. Y no sorprende, por el bombardeo al que nos sometieron, que “No es lo mismo” destaque en esta lista. Sí sorprende que solo contemos con un comentario, y aún encima en inglés (probablemente de su casero en Miami), haciéndole la pelota descarádamente hasta llevarlo al aprobado, raspado eso sí.

¿Pero qué nos depara el top 100? Faltan grandes clásicos de la radiofórmula española, ¿es que realmente eran buenos o nadie se atreve a escucharlos? He aquí la respuesta: Álex Ubago aparece al fin en el puesto 22 con “Fantasía o realidad” con un 1,55 gracias a unos miserables 20 votos. Poco para un hombre que tanto ha dado a la música y a las muecas de estreñimiento pertinaz. El indie (!?!) encuentra su lugar dos puestos más allá (24). Xoel-Deluxe-López y su legendario “Los jóvenes mueren antes de tiempo” atiborrado de canciones con rimas a pie de calle o, mejor dicho, en borde de sumidero: “tus discos de platino me importan un pepino” quedará grabado “a jierro” en los tímpanos de los indis, demostrando un dominio de su lengua materna  que sonrojaría a Garcilaso y quizá también a Camilo Sesto. Aparecerá de nuevo en las posiciones 42 y 46, pero con mucha menos pegada.

La mayor sorpresa es encontrar en la posición 26 a La Oreja de Van Gogh. De hecho, lo hacen con “Guapa” (2006), y el resto de sus discos se cuelan en el top100 a duras penas (52, 68 y 93). Quizá se deba a que su éxito a ambos lados del océano contribuya a atraer puntuaciones que no ayudan a su ascenso en la lista. Resentimiento transoceánico. Triste sí que debe estar Fran Perea, al que una nota de 1,09 solo le sirve para estar en la posición 38 con “La chica de la habitación de al lado”, aquel disco surgido de la serie “Los Serrano” que sirvió para corroborar que lo de Fran Perea tampoco era la canción. ¿Y quién no ha tenido un vecino que le torturase con Mägo de Oz? Se ganan a pulso la posición 40 con todo ese rollo célticometálicofloquista que tanto cansa al Niño Jesús. Para casa también debería irse Jarabe de Palo, inútil hasta a la hora de subir del puesto 41 con “Bonito”, la continuación de su eterno disco que empezó con La Flaca. El video de la canción daba para un mejor puesto, incluso para el primero. Parecido pasa con Bebe aunque, la verdad, quitando “Malo” probablemente no hayamos escuchado ninguna otra canción suya. Justo lo contrario que Joaquín Sabina, que aguanta hasta el puesto 48 con “Alivio de luto”, o Estopa, justo después “destrangis”, un “albun de mierda”, según uno de sus votantes, y que repiten en el 60. Hombres G parten la lista en dos gracias a su regreso cuando nadie los había llamado, secundándolos SFDK y Macaco, confirmando que los rastas no pierden su tiempo rascándose las greñas en internet, aunque lo harían si viesen que justo por debajo está “Papito” de Miguel Bosé, con la que es posiblemente la portada que más arcadas me ha producido en los últimos años. Chenoa está de 58 y a su vera los reyes de la gasolinera, Camela, que cuentan con tantos seguidores en tan eclécticas tribus que resulta increíble que hayan podido subir tan arriba en el top.  De hecho, las puntuaciones fluctúan del 0,5 al 5 sin solución de continuidad.

Y para que todos estén contentos, también los indis tienen varios motivos para alegrarse ya que también han colado en la lista a los estridentes/infumables/repelentes Dorian (60), a los regurgitantes Sidonie (65 y 66), los excéntricos Manos de Topo (76), la anémica La Bien Querida (92), nuevas promesas como The Blows (99) y los consagrados Los Planetas (100). Deberían estar contentos, ya que se mezclan con algunas leyendas de la música popular como Pereza, El Sueño de Morfeo, Nena Daconte y Santa Justa Klan. La movida y sus engendros posteriores rondan esta parte del top 100, aunque todavía quedan vivos demasiados horteras que los mantienen con puntuaciones que podrían provocar que te bajases accidentalmente alguno de sus cedés.

Como resumen y consejo: si bien no se pueden evitar tantos discos, ya que hay mucho fake suelto y mucha mierda camuflada, sí recomiendo instalar alguna aplicación en el ordenador que valore la integridad mental cada ocho horas, procediendo a la autodestrucción del equipo en caso de certificarse la defunción de nuestra última neurona en su sano juicio. Piense en su salud y en la de los que le rodean.