Adiós F1, hola Mujeres y Hombres y Viceversa

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Es casi la 1 de la madrugada y no puedo dormir, lo cual no es normal, algo me reconcome el alma. Leía hace un momento un artículo en TheF1.com que sugería que el presuntamente prematuro (en mi opinión incluso podrían habérselo dado antes) título de F1 conseguido por Sebastian Vettel va a devaluar el final de temporada. En el lenguaje de la pestilente F1 actual equivale a “menos audiencia en la tele”. La tele es la base del que fue mi entretenimiento televisivo favorito en los últimos… ¿25 años? Son muchos viendo coches dar vueltas y vueltas. Llegas a perder el sentido. Y como buen aficionado solía grabar aquellas que resultaban entretenidas. Allá en un armario en casa de mis padres se apelotonan unas cuantas cintas VHS con carreras de los 90 y 00, algunas tremendas y otras no tanto, o eso me parecía a mi.

Desgraciadamente el paso del tiempo ha ido enfriando mis ánimos formulauneros. El fin de semana pasado coincidiendo con el GP de Japón se produjo el colmo. Por primera vez no me levanté para ver una carrera. Y sólo el hecho de pensar que no podría ver la carrera en otros tiempos me hubiese producido tristeza, angustia, depresión, cólera e ira, por este orden. Ahora me da igual. ¿Por qué? Intento buscarle una explicación y encuentro varias, lo cual me contraria todavía más. Se resumen en que la F1 actual me irrita. ¿Qué la diferencia fundamentalmente de la de años anteriores? NADA. He ahí la cuestión. La F1 está metida en un bucle a lo largo del tiempo y del que no termina de salir, por mucho que haya quien la ame tantísimo (o viva de ella) que intente por todos los medios hacer ver lo contrario. ¿Qué diferencia hay entre el dominio de Red Bull de hoy en día y el de McLaren a finales de los 90? Si hasta los coches los hace el mismo tipo… Y por no irnos más hacia atrás. Y a mi me aburre. Este año nada más comenzar el Mundial y ver las primeras carreras la mayoría sabíamos que, salvo que decidiese poner fin a su vida de una manera trágica o le pegase un mamporro a Mr. Red Bull suficiente como para hacerle daño, Vettel sería campeón. Si es que la mayor sorpresa fue comprobar amargamente que Mark Webber, compañero de Vettel, es un inepto, si no al volante sí a la hora de reclamar igualdad de trato en su equipo.

La gran novedad este año era la introducción del DRS, siglas para llamar de alguna forma al alerón móvil para que los coches pudiesen adelantar más fácilmente en las rectas. El empujoncito que faltaba para que nadie pudiese estorbar a los coches más veloces. Algo así como si a FC Barcelona y Real Madrid cada vez que se acercasen al área rival les regalasen un córner por la puta cara. Si eres pobre, te jodes, haberte subido a un coche que corriese más.

Luego está la historia de siempre, la cantinela que ya estoy harto de escuchar y que sueltan los equipos rivales a mediados de verano cuando ven que no tienen nada que hacer salvo tratar de vender los coches de este año para la exposición en algún taller de pueblo: “nos vamos a centrar en el coche del año que viene”, “la próxima temporada tendremos un coche revolucionario”, bla, bla, bla.

Por no hablar de lo segundo que más me enfadó esta temporada que doy por finiquitada: las sanciones a Hamilton. Y lo odiaba tanto como odia él a todos los que creen tener derecho a quedar por delante en la clasificación. El tongui le puso tanto empeño a todas las acciones que realizaba que en muchas ocasiones se llevó por delante a dos o tres rivales. ¡Las carreras son así! Claro, y le cayó una sancion tras otra hasta desmoralizarlo. Da mucha rabia que el tío intente sacarnos del tedio generalizado y venga el “comisario” de turno a joder la marrana.

Evidentemente lo último que haré será menospreciar a Vettel. No sé si es buen o mal piloto porque todavía (exceptuando sus inicios) no ha tenido que conducir ningún coche diseñado por alguien que no sea Adrian Newey. Y cojones, eso es mucho decir. Ha sido tal su superioridad que se ha pasado la temporada rodando con el coche en punto muerto en las cuestas abajo. Y mientras detrás FAlonso tratando de no matarse y conducir “al límite” un coche que no daba más que para hacer el cuarto o quinto en todas las carreras.A

Así es, como decíamos hace meses, que la F1 es una mierda. Mentía cuando decía que NADA ha cambiado desde los 90. Hoy en día técnicamente los coches están ultra-controlados. ¿Dónde quedan aquellas carreras en que puntuaba hasta Pedrito de la Rosa con un Arrows porque abandonaban todos los que estaban delante de él? Ya no tenemos V10, las cajas de cambio duran hasta que las tortugas se aburren de vivir y los motores no se queman aunque se lo regales al hijo del Vaquilla para su R5. Ya basta de F1 probeta. Claro, quedaba mal ver Mercedes rompiéndose en la vuelta de reconocimiento u Hondas apestando a fritanga como si estuviesen friendo unas patatillas para el almuerzo.

Para qué hablar de los circuitos actuales. ¡Huyamos de Europa! Pero si hasta se dejó de correr en Spa por cuestión de dinero. Cierto es que el actual Spa Francorchamps equivale a correr una carrera en las pistas de Heathrow, pero sigue llamándose igual que aquel mítico circuito, no como las sucesiones de curvas y tal que se montan en Corea, Camboya, Cancún y la madre que nos parió. Así, luego vemos gradas vacías. Eso no importa, igual en el futuro las llenan de muñecos hinchables aderezados con atuendos nacionales, o hileras de niños cantando el himno de la patria y agitando banderines de China, Qatar o Andorra. O las dejamos vacías, total para qué sirven los espectadores en las pistas si nosotros montamos las carreras para echarlas por televisión. Y para cuadrar horarios las ponemos por la noche cuando corran en Oriente, que están guapízimas, montamos unos focos del copón y se ve como si fuese pleno mediodía. Sí, el gran descubrimiento del siglo para los organizadores de la F1.

Y como lo que interesa es la TV, indagamos sobre qué quieren los espectadores: ¿adelantamientos? Pues ponemos un alerón chulísimo que sube y baja para que el que viene detrás lo tenga más fácil. ¿Cambios de neumáticos? Hablamos con Pirelli para que hagan un neumático que se gaste en 4 vueltas y luego cada uno que se aguante con lo que le quede. ¿Sesiones de calificación divertidas? Pues nos inventamos tres rondas, que aunque sean un rollo mantendrán más tiempo a la gente pendiente de la tele mientras el locutor intenta explicar de qué va todo ese asunto de Q1, Q2 y Q te den.

Mientras, nos metemos en fregados como el tema ecológico, que vende papel. No vayan a reñirnos por contaminar. Fuera motores V10, V8… Metemos el motor de un R21 y van sobrados para alcanzar los 90 km/h, que a más velocidad pueden matarse. Quitamos los repostajes, que luego nos dicen que malgastamos y hacemos mal uso de los combustibles fósiles. Y así sucesivamente. Por no hablar de cambios peregrinos como el del sistema de puntuación.

Sí, es verdad, me equivoqué. La F1 evoluciona; hacia el abismo de Helm. La televisión se tragará lo que antes era un entretenimiento divertido y excéntrico para convertirlo en una masa pastosa que a mi me sabe a teleserie de Telecinco, esas que son un refrito de otras series y que producen tal vomitera que incluso las retiran de programación al poco rato, quiero creer que por verguenza ajena. Lo tengo claro, no le paso ni una más a la F1.

Y mientras tanto me seguiré poniendo las botas con algo mucho más divertido, imprevisible e igual de teatrero, “Mujeres y Hombres y Viceversa”, que te garantiza algún buen momento delante de la pantalla, ¿o acaso es más divertido escuchar a Vettel agradeciendo a su equipo y a la fábrica tener el coche más guay del planeta?…

 

Jaime Alguersuari: sus mejores momentos como piloto de F1.

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Hay un aspecto de la Fórmula 1 que me calienta especialmente: los pilotos. Qué bonito sería si aquella reducción al absurdo supuestamente insultante de Niki Lauda diciendo que hasta un mono podría conducir un monoplaza fuese realidad. No sería tan humillante para la especie humana la manada de pilotos actuales: sosos (Vettel), “minimalistas mentales” (Massa), acomplejados (Webber), acartonados (Button), políticamente correctos (FAlonso)… Dónde quedan especímenes como James Hunt, instalados en una fiesta permanente imposible de copiar para un gorila. Solo Kimi Raikkonen con su inolvidable disfraz de simio, logró evocarnos un poco de ironía “vodka mediante”. Hamilton pone salsa, pero aún está por ver que pertenezca a la especie humana. Por eso, cuando los vendehumo tratan de hacernos creer que éstos son los mejores conductores del planeta me indigno. Mérito es el del autobusero de mi pueblo, capaz de concentrarse llevando un bicharraco de más de 10 toneladas con 50 delincuentes hormonados detrás haciendo lo que les viene en gana. ¡Ese es el mejor conductor del mundo!

Hoy hablaremos de nuestro piloto favorito de todos los tiempos: Jaime Alguersuari. El más grandísimo después de Taki Inoue, pero capaz de captar protagonismo sin necesidad de ser atropellado por el coche médico. Jaime solo necesita un micrófono y una cámara para que se nos enciendan todas las bombillas. De ahí que, aprovechando que está de actualidad tras acusar (sí, un poco fuera de contexto) a Fernando Alonso, su gran ídolo (verdad es, lo verán), de poco profesional, decidimos recopilar algunas de las mejores declaraciones. Un arduo trabajo de investigación dada la abundante bibliografía que agruparemos en bloques. Se agradecerán aportaciones en la sección de comentarios para enriquecer la recopilación.

EL GRAN JAIME

Si Jaime no hubiese llegado a piloto de coches sería más que nada por tener algo de espíritu rebelde, no por falta de motivaciones familiares. Su padre, con el mismo nombre, ha dedicado gran parte de su vida a organizar campeonatos de coches por toda Europa. Sin embargo, como comprobaremos en un ratito, esto a Jaime no le ayudó en nada  pudiendo considerar a Red Bull su verdadero padre, lo cual no sabemos cómo interpretarlo.

Mi padre ha hecho mucho por otros pilotos, en otras categorías, ha encontrado patrocinadores, ha hecho mucho por el mundo del automóvil, hizo el Open Fortuna by Nissan, por ejemplo…  En cuanto a mí, todo lo que ha venido después, Red Bull, no fue mi padre, fui yo, que si yo no hacía el trabajo me echaban, ahí no tiene que ver ni mi padre ni nada. Y cuando yo entré en Fórmula 1 él no tuvo nada que ver, yo tenía mi carrera desde los quince años con Red Bull, ellos me llamaron y decidimos ir, Red Bull y yo, mi padre no tuvo nada que ver, absolutamente nada. Y aquí, si no vales te echan. Soy el primero que digo que mi padre me ha ayudado porque así es, estoy muy orgulloso de todo lo que ha hecho y ésa es la razón por la que te contesto de esta manera. Ha hecho mucho por mí, pero ha hecho mucho más por los demás.”
Mi padre nunca ha decidido por mí porque no ha puesto un duro desde los quince años por mí, lo ha hecho todo Red Bull que es mi patrocinador y también una gran familia para mí y estoy encantado con ellos, ellos han decidido por mí qué hacer cada año, la F3 Británica, World Series, la F1… (F1aldia)

Todo un homenaje A Pedro Diniz y Parmalat. Y que digan lo que quieran. Por eso, ante las declaraciones envidiosas de otros pilotos y aficionados que no comprendían cómo un piloto de F3 tenía la oportunidad de acceder a la órbita de F1 de Red Bull, él se defiende:

Me ha llamado Red Bull para conducir su coche… ¿qué harias en mi lugar? ahora estoy en portugal con el formula renault 3.5 porque me lo pidió Red Bull… ¡estoy encantado de trabajar para ellos! todo un placer. (El Pais)

Por eso Jaime deja claro que toda su vida va a correr para los toritos, o al menos esta temporada completa:

Quiero correr en Red Bull. No siento nada especial por McLaren o Ferrari porque nunca me han ayudado. (Todoformula1)

Sin embargo sus inicios no fueron fáciles y tuvo que deshacerse de rivales muy fuertes como Natacha Gachnang, una señora con la que tuvo que pelear codo con codo en el Jarama y que dejó crónicas como ésta tras tener sus más y sus menos con el safety car, al que ¿adelantó? para luego ganar a la suiza:

Sinceramente, esperaba una sanción al piloto catalán, pues había adelantado a sus rivales sin que la cola de monoplazas hubiera pasado todavía por meta tras la retirada del Safety, pero la situación ha sido tan surrealista y extraña, que supongo que habrá habido algún motivo para que no se sancionara al de GTA. (Motorpasionf1)

La propia Gachnang, una envidiosa del copón, le dedicó estas palabras cuando le preguntaron después de la carrera:

Pienso que Alguersuari habrá aprendido la lección, después de lo acontecido en la llegada (Frenada en plena línea de recta que echó a Gachnang fuera de la pista tras ver la bandera a cuadros) para las próximas carreras.

La relación de Alguersuari con el resto de los pilotos y, más específicamente, con sus compañeros de equipo, es un tanto tirante. Cierto es que le han tocado compañeros feos y poco atractivos como Sebastian Buemi, tan poco favorecido físicamente como escurridizo en la pista, empeñado en oscurecer las grandes actuaciones de nuestro ídolo catalán:

Creo que podría haber puntuado, pero un Toro Rosso me golpeó en las curvas 10 y 11, no sé quién fue. (20minutos)

Desde entonces no se hablan. Normal, porque aún encima de vez en cuando favorecen al suizo (otro suizo más) con las estrategias.

Hasta la rotura del freno, fui el líder del equipo habiendo salido detrás de Buemi. En Canadá y en Valencia no tuve la suerte de contar con la mejor estrategia respecto a los neumáticos mientras que aquí si. (F1aldia)

Pero nada de esto es impedimento para que Jaime demuestre su calidad, salga primero o último ¡y mejor que salga último!

Me da la impresión de que es mejor salir aún más atrás en la parrilla en la siguiente carrera, porque parece que cada vez que salgo muy atrás en la parrilla acabo en los puntos. (Sport)

De hecho, que los medios de comunicación no le den más mérito es sólo culpa de la intoxicación alonsista de éstos, contra la que lucha Jaime dejando claras cuáles son sus cualidades en explicaciones con la calidad pedagógica de “Barrio Sésamo”.

Buemi, que ha hecho una vuelta extraordinaria, apenas dos décimas más rápido que yo, ha terminado dieciséis y yo dieciocho. En cambio en Spa, un circuito de extrema conducción y muchos virajes de media y alta velocidad, especialmente con lluvia, humedad, partes secas y mojadas, yo me defiendo especialmente bien y puedo tener unos resultados que en Monza actualmente son imposibles. (EuropaPress)

Es decir, circuitos fáciles como Monza los domina hasta el primo manco de la mona Chita, pero circuitos “con curvas” y mojados son los que sirven para diferenciar buenos y malos pilotos, siendo él claramente del primer grupo. Sus descripciones de las actuaciones que tiene en las distintas pistas harían enrojecerse a Julio Verne. Nadie describió tan bien la F1 por dentro hasta su llegada:

Este circuito es verdaderamente difícil, y todo ocurre a una velocidad extrema, pero me alegro mucho de haber llegado aquí tan bien preparado de modo que he podido poner en la pista lo mejor de mí mismo. Con punto o sin punto, este Gran Premio de Silvertsone me confirma a mí mismo que puedo pelear con el Toro Rosso, y con un coche mejor si algún día me lo dan, contra los mejores pilotos del mundo.

Yo tengo un Super Tráiler de Gozán, por si lo quiere. Aunque creo que Jaime tiene las ideas claras y sabe quién es su modelo a seguir en F1. ¿No?

Está claro que el modelo a seguir es Vettel, como persona y como piloto es estupendo y tengo ganas de batirme con él. (Motorpasión)

Pues no.

Fernando es un modelo a seguir, una buena referencia para algún día intentar batir. Ha ganado dos títulos y superarle es el objetivo de cada piloto de Fórmula 1, sobre todo el mío, que soy del mismo país que él. (Marca)

Normal, es que es aún muy chico. Recordemos algunas palabras suyas de hace algunos años para disipar dudas sobre su opinión respecto a Fernando Alonso.

¿Es admirador de Fernando Alonso?
Muchísimo, soy su fan number 1

Hola Jaime, ¿cuál es tu piloto favorito y por qué?
Fernando!!! (El Pais)

Quizá el día que llegue su primera victoria nos ponga un poco más claras las cosas sobre a quién admira, aunque la ruleta apunta a la autoadmiración.

La primera victoria es como las novias: si la buscas no la encuentras (Jalguersuari.com)

¿Qué tienen en común los DJ’s y los pilotos? Que se tiran las horas en la pista para salir mareados del trabajo solo por llevarse a las chicas debajo del brazo. Y Jaime es un experto en ambas profesiones.

Para conseguirla no va a escatimar en esfuerzo, de hecho no teme a la muerte, por si alguien dudaba de su hombría.

Un piloto sólo piensa en divertirse y no en lo que puede ocurrir, aceptamos el riesgo. Si a mí me pasa algo, será con una sonrisa de oreja a oreja, porque me estoy divirtiendo. Si pensáramos en el riesgo no seríamos buenos al volante. Si tuviese que morir por esto, no diría que no. Hay muchas otras maneras de morir. No tengo miedo al asfalto porque los pilotos saben que en su profesión asumen un riesgo que deben aceptar. (F1aldia)

Aunque no sólo el resto de pilotos son un contratiempo, ni esas curvas endiabladas creadas para que se joroben las ruedas de “qualifying”, ni… Sino que aún encima cambian de lugar los boxes de Jaime en plena carrera. ¡Inaudito!


Alguersuari se equivoca de BOX

La verdad absoluta es que es el debutante más joven de la historia de la F1, pero no por ello inexperto ya que se ha convertido ipso facto en el Gustavo Adolfo Bécquer de la F1, capaz de describir con poética minuciosidad la más mínima vibración de su montura. Su incomparable humildad no le impide admitirlo, de ahí que recientemente haya reclamado un coche competitivo para poder componer sus mejores versos. Desde que se ha convertido en piloto titular nos ha dedicado lineas como las siguientes.

Sé que con un coche mejor puedo estar más adelante. Es lo único que reclamo, un coche que me permita estar en el podio o en los cinco o seis primeros puestos constantemente. No me gusta salir decimosexto en cada carrera. (La Vanguardia)

Lógica aristotélica que remarcó en otros medios de comunicación:

Sólo reclamo un coche que me permita estar delante y ganar carreras, creo que me lo merezco. A mí no me gusta pelear por el dieciseisavo lugar. Quiero un monoplaza con el que pueda ganar el Mundial porque puedo hacerlo. (As)

Pero: ¿qué es un coche que le permita ganar carreras? Sus amplios conocimientos en esta materia le permiten darnos pistas de lo que quiere como regalo para las próximas pascuas:

El alemán puede “frenar veinte metros después” gracias al monoplaza del que dispone. (Marca)

Y como “el alemán” no está dispuesto a prestarle su coche para irse andando a su casa en Wolfstein o algo, Jaime lanza sus dardos contra el canguro apoltronado en el otro cockpit, el tal Mark Webber, que lleva varios años haciendo de segundón sin mover ni un pelo. ¿Por qué no se dedica a pilotar un Virgin y deja un buen coche para un pilotazo como él? Sobre la renovación de Webber con Red Bull:

Cierra las puertas a mí y a toda la cantera, el equipo Junior, pero no he pagado un duro por estar aquí. Les debo mi antes, mi ahora y posiblemente mi después. (Marca)

Porque lo que nos ha quedado claro es que su coche no está a la altura.

Faltando 8 vueltas y teniendo a Rosberg al alcance, el pedal se fue al fondo, pasé un viraje de milagro, manché, lo recuperé, y en la siguiente frenada el pedal se fue abajo y el freno estalló. (F1aldia)

¿Manchó? ¿problemas con las heces? ¿la menstruación? ¡Vergonzoso! ¡Maldito pedal del freno insensible! Jaime no se queja de vicio, pero una cosa es ser un Pedro Martínez de la Rosa de la vida, que no se queja nunca aunque se le rompa 5 veces la misma pieza del coche y otra pasar por alto semejantes faltas de respeto por parte de putos objetos inanimados.

El coche en condiciones de clasificación era ingobernable. (Lainformacion.com)

Claro, como a Vettel los reglajes se los da en cuaderno con rebordes dorados un tal Adrian Newey… Fundamentalmente nos lleva a pensar que en Toro Rosso algo huele peste. De ahí que Jaime no solo centre sus esfuerzos en los coches y también desvíe la mirada hacia la música, en la que no solo hace sus pinitos sino que incluso intenta el pino puente sacando discos con el seudónimo de DJ Squire (ya abandonó el mítico DJ Qualyfing que tanto nos gustaba a todos).

 A veces pincho más house, otras más techno, o más deep, todo depende de la situación, del momento, del estado de ánimo. (La Vanguardia)

Extiende su humildad a todas las actividades que realiza, y no desea tener que pagarle a la gente para que escuchen sus discos, sino que le paguen a él.

Yo lo que quiero es que la gente me respete porque les gusto nada más, no porque les obligo a gustarles. (La Vanguardia)

Su arte es ecléctico, reflejo de sus influencias pop atemporales.

El piloto lleva en su móvil la sintonía de Antonio Molina: “La letra del minero está llena de valores que subrayan el esfuerzo, la fe en uno mismo, en el trabajo y sobre todo el sacrificio“.
La escuché muy a menudo en mi casa cuando tenía 8 ó 9 años, y me di cuenta que era un mensaje muy claro para afrontar la vida“. (Marca)

Los diseñadores también se fijaron en la belleza del ídolo, usando su cuerpo para campañas publicitarias.

Semi desnudo y maquillado al más puro estilo David Bowie para una campaña publicitaria en la que participó ayer por la tarde. ¿Qué le queda por hacer a este chico? (F1aldia)

También destaca por su don de lenguas y su perfecta pronunciación brit, reflejo de los años dilapidados en colegios ingleses y su paso por la Fórmula 3 guiri.

Lo primero que hace Alguersuari nada más bajarse en la jornada de calificación es decir ‘qualifying’. Lo primero que hace cuando termina la carrera es decir ‘qualifying’. La primera palabra que dijo Alguersuari cuando era bebé fue ‘qualifying’. (Página de Facebook)

Todo ello le ha permitido ser súper-famoso entre las chicas, sobre las que tiene también cosas muy interesantes que decir. Por ejemplo, sobre cómo conducen.

Definitivamente, las mujeres conducen bastante peor que nosotros. Lo siento“. Confiesa que el objetivo del ser humano debería ser “sobrevivir y alcanzar la paz mundial“. “Tengo una buena base. Puedo escuchar desde la Quinta de Beethoven a ópera o ritmos latinos“. “Nunca haría el amor en un monoplaza” y saca pecho por su fidelidad a su pareja: “Siempre me han gustado las chicas, afortunadamente. Sobre todo mi novia“. (F1aldia)

No quieran ver los reaccionarios ni un ápice de homofobia o misoginia, esas son palabras inventadas por gente aparentemente culta para hablar de cosas que no entiendo ni yo ni el resto de los que nos leen. De lo que sí entendemos es de fútbol, al igual que Jaime, que para dar la nota, quiero decir, para ser ecuánime, ha decidido no ser del Barcelona. Eso es demasiado vulgar. Él es del Espanyol, ¡ea!.

No soy muy futbolero, siempre he sido más aficionado a otros deportes como el tenis y el golf. Pero siendo de Barcelona, me siento más próximo a los equipos de mi ciudad. El trabajo que ha hecho el Barça de Guardiola me parece ejemplar, me merece todo mi respeto. Al Espanyol le tengo una simpatía especial, probablemente porque es un equipo más humilde económicamente y con menos apoyo ciudadano. (DSSMagazine)

Tenis y golf. Evitaremos comentarios.  El hecho de pronunciarse sobre sus simpatías futboleras le valió una reprimenda de un prepotente directivo del FC Barcelona, incapaz de asumir que un señor de su ciudad, famoso y rico, sea de un equipo de pobres muertos de hambre como el Espanyol. Jaime, displicente y educado, le contestó en una carta abierta en la que realizó:

una defensa sincera y entusiasmada de la masa social de ambos clubes, cuyos socios pueden ver y disfrutar de la F1 sin exclusión alguna por la simpatía y lugar de nacimiento de los pilotos españoles que damos lo mejor de nosotros mismos en todos los Grandes Premios.

Sin embargo, no vamos a cerrar este artículo sin citar su mejor frase como piloto de F1, pronunciada recientemente tras el GP de Singapur 2011, después de un encontronazo con Fernando Alonso y Mark Webber. Sin lugar a dudas, las mejores palabras pronunciadas por un doblado en estos más de 60 años de historia de nuestro amado ¿deporte?.

No me adelantan, los dejo pasar porque soy un doblado, pero es que el que estaba delante también era un doblado, pero un competidor mío. Yo estoy haciendo mi carrera. (El Mundo)

 

La Fórmula 1 es una mierda: Spa-Francorchamps

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Hay que decirlo bien claro: la Fórmula uno es una puta mierda desde que las escapatorias de grava se han convertido en pistas de aterrizaje para Airbus. Spa-Francorchamps, conocido históricamente por ser uno de los circuitos más complicados donde muchos se cagaban por la pata abajo solo de pensar en que pudiesen caer cuatro gotas, es ahora el equivalente a una expansión del aeropuerto de Bruselas. ¿Que no te llega la pista? Muchacho, para eso hemos asfaltado las zonas de grava, y además lo verde, para mayor jodienda, no es hierba de verdad sino una mierda sintética. Pero es que ni siquiera las pocas puzolanas de grava que quedan son capaces de enterrar en ellas un coche de 700 kgr. Menuda seguridad me dan desde entonces los “carriles de frenado de emergencia” en las autopistas. Igual es que la arena está más cara que el asfalto, o es que nos hemos vuelto completamente gilipollas y no sabemos que la virtud era la de pilotar por la pista, no por fuera de ella. Y qué decir del otro gran punto de Spa: Eau Rouge, la curva de la que SIEMPRE escuchamos citar a Senna: “el día que pase Eau Rouge con el pedal a fondo habrá dejado de apasionarme la fórmula uno”. Aqui el mismo personaje hablaba con Dios. Pues si éste existe y estaba en la susodicha curva, ahora le han echado por encima una buena capa de asfalto. ¿Alguien recuerda los espectaculares piñazos como el de Villeneuve a finales de la década pasada? Ahora han convertido un reto en una atracción del Tibidabo, y solo si eres especialmente cazurro vas a terminar en… la escapatoria de asfalto. ¿Y qué decir del “bus stop”? Éste era un entrañable lugar antes de la mini recta de meta en el que en algún momento de su historia pararían los Alsina a recoger a las viejecillas para que las llevasen al ambulatorio de Spa a tomarse la tensión. Un lugar donde nadie se atrevía a adelantar hasta que apareció Juan Pablo Montoya y demostró que los retos existen para que algún descerebrado los supere. Y en aquel caso el reto era una curva difícil y un señor alemán con siete campeonatos mundiales. Ahora la bus stop no existe: solo una recta ridícula a ver si así pueden adelantarse más fácilmente unos a otros sin que haya riesgo de tocarse. ¿Pues saben lo que les digo? ¡A chuparla! Y a los hechos me remito.

Villeneuve a punto de hacerse pupa.

Juan Pablo Montoya dándole cera a Schumi en una ya ligeramente ancheada “bus stop”.

Pues este intento de campeonato aséptico que intentan montar los ingleses con la ayuda de algún alemán diseñador de scalextric está orientado a que ganen pilotos sin demasiados miramientos, miras o, directamente, luces. En las carreras actuales, en las que cualquier maniobra un poco valiente (ni qué decir tiene lo salvaje) es como mínimo investigada, no vaya a ser que se adelanten y luego no gane el suyo; triunfa el mojigatismo guiri, el rollo políticamente correcto y la basura política. Igual que siempre, pero peor y con menos gracia. El problema es que la FIA no puede controlar lo más importante del campeonato: los tipejos. Gente completamente desquiciada (no daremos nombres) que termina haciéndose el harakiri públicamente para deleite nuestro.

En todo este lío van y nos meten vacaciones en agosto cuando tenemos a cinco pilotos repartiéndose el pastel del campeonato a falta de siete carreras. Pero tengo una gran duda: si el presidente de la FIA es Jean Todt, un hombre que hasta hace nada era una boca que comía a bocados de la mismísima Ferrari, y franchute para más señas, ¿por qué quieren que gane Hamiltongo? Le he dado vueltas a esto un par de veces y no termino de encontrarle respuesta. Quizá podría ser que el viejo Max Mosley todavía sea capaz de poner contra las cuerdas a su sucesor, aunque me parece más razonable que hayan suplantado a Todt porque ¿cuándo fue la última vez que lo vimos por la tele? ¿existe aún Jean Todt? Sea como fuere, cinco pilotos son muchos para un campeonato y hay que empezar a eliminar contricantes. En Spa-Francorchamps Ferrari les hizo un favor marcándose la estrategia más chistosa de la temporada, un homenaje al “para chulo mi pirulo” o “la mía es la más grande (al menos cuando no hay nadie más delante)”. Imagínense: Stefano Domenicalli, hoja de parte meteorológico en mano, comentando con Frenando Alfonso: “Oye Frenando, mañana igual llueve, aqui pone que algo va a llover. Venga, te ponemos ahora los reglajes de lluvia y así no tenemos que madrugar para ver cómo está el tiempo. Además, qué te importa salir el sexto que el décimo, el caso es salir”. Y Frenando asiente. Fue así o me rapo la cabeza. Con Massa resultó más fácil todavía: “Vamos a asegurar, por si llueve pero poco; tú vas con reglajes de seco, porque total, los lleves de mojado o de seco si llueve poco más te da, el resultado es el mismo, ¿vale? Tú vas despacio y entras en boxes, y nosotros te ponemos las ruedas. Y por si acaso, mañana en la parrilla de salida te adelantas un poquitito, un metro y medio o así, que nos viene bien para que mantengas la posición”.

Así vimos lo que nunca habíamos visto en F1: un piloto que compite con reglajes de lluvia pensando que al día siguiente va a llover. Caben pensar dos cosas: o Ferrari tenía previsto lanzar desde avionetas polvitos mágicos de lluvia, o es que la mujer de Alfonso no cantaba tan mal al final. No solo eso, sino que una vez empezada la carrera (en seco, por supuesto), al comenzar a llover Alfonso demostró una nueva habilidad que desconocíamos: si creíamos que Pedro de la Rosa es el mayor gafe que se ha subido en un F1 desde los tiempos del gran Andrea de Cesaris, Alfonso parece empeñado en ratearle también ese mérito. Barrichello, todavía paralizado por haber visto tan cercana LA MUERTE a ruedas del abuelo Schumi, se olvidó de frenar en lo que antiguamente era el “bus stop” y ahora es el “shit stop”, embistiendo como un animal el coche de Alfonso, que ya estaba casi parado viendo cómo la mitad de la jauría decidía tomar la curva por LA ESCAPATORIA DE ASFALTO. Sé que no sigue las reglas de estilo el enfatizar con mayúsculas, pero es que estamos muy indignados, señores. Usted, piloto o lo que sea, si no es capaz de llevar el coche por la pista, VÁYASE. ¿Quién es el lumbrera que va con la hormigonera asfaltando los laterales de los circuitos? Nosotros éramos felices exaltándonos cuando siete, seis o cinco pilotos terminaban una carrera. Lo dicho, Alfonso fue embestido, pero su coche italiano resistió inexplicablemente ese crash-test improvisado del brasileño que, todo hay que decirlo, cuando Schumi lo “abrazó” con su coche cariñosamente, el vehículo no sufrió ni un rasguño. No fue éste el caso: FIA, protejan a Barri de sí mismo, no del abuelo.

Spa ya no es lo que era ni en la lluvia. Dos gotas solo sirvieron para demostrar que Alfonso, para nuestra desgracia y mofa de los ingleses, en lluvia va tan mal como cualquier hijo de vecino. Una vez más le pasó algo: algo tan humano como coger el piano, resbalar y “caerse” . Pero lo mejor estaba por delante, con Hamiltongo yéndose y su “amigo” Button haciendo tapón. ¿He dicho tapón? ¡Si las órdenes de equipo no existen! Solo existen mensajes como “Jenson, ahorra gasolina o te la cobramos a ti del sueldo” o “Luis [Hamiltongo] nos ha dicho por radio que te regala a su novia si lo dejas ganar”, y éstas no son órdenes de equipo, son mensajes entre colegas. Pero siempre hay algún cazurro dispuesto a estropear el ambiente de buenrollismo. Suelen ser alemanes, ya que no están acostumbrados a ir detrás de nadie por sus autovías sin límite de velocidad. Tras cincuenta mil vueltas con Button delante manchando su precioso Red Bull, Sebastian Vettel decidió hacer una virguería descolgando la zaga de su coche y, en plena frenada, embestir lateralmente el Mercedes del inglés. Un grandioso “‘¡a tomar por culo!” digno del nunca suficientemente recordado Takuma Sato. ¡Raca! Como en los viejos tiempos (año 98) Spa le hacía un monumento a los car-crash. Resultado: Button fuera y Vettel a la cola del pelotón, a arrastrarse un rato esquivando Lotus-Virgin-Hispanias y Sáuberes. Pista libre para Webber, Kubica y demás tropilla, que dicho sea de paso, estaban aburriendo al personal.

Spa y sus car-crash: Schumi vs. Coulthard en el 98. “¡Llora, Michael!”.

Hamiltongo abría huevo, digo hueco, algo hacía. Todo bien hasta casi el final. Ya palpábamos el drama con los dedos: se pone a llover. Alrededor del televisor comienzan a brotar a gritos las apuestas: ¡yo digo que se mata! ¡pero si solo se va a partir una pierna! ¡yo digo que mata a alguien!. La fe en Tongui no tiene caducidad, si está en carrera sabes que algo puede pasar. ¡Aleluya! gritamos cuando lo vimos irse lanzado hacia una de las pocas puzolanas que quedan en Spa, pero… Sí amigos. Esa puzolana tiene la grava suficiente como para que se quede retenido un triciclo. Cual artista del tractor, Luis ni siquiera se hizo un rasguño con los colchones que revisten los muros, y salió intacto con su coche de nuevo a la pista. San Ganchao aún no merece la beatificación.

Saldría el safety-car para hacernos ilusiones, pero ya era demasiado tarde porque la carrera era para Tongui. Webber no tenía su día y llovía demasiado poco como para que Luis la cagase de nuevo otra vez. Felices y contentos, los McLarenos se han ido de Spa con 25 puntos de Luis y ninguno de Button: resultado perfecto. Ahora solo falta que la FIA aclare más el campeonato retirándole la victoria germánica a Frenando (órdenes de equipo ¡caca!) para que el campeonato sea un mano a mano Tongui-Huevo.

Para terminar, recomiendo encarecidamente que nadie se pierda el comentario sórdido de la carrera gracias a un video totalmente demencial que resume perfectamente lo que muchos pensamos de la Fórmula 1.  En Monza más, aunque intentaré pasarme por allí con un camión de grava para hacerme una playa privada en la primera chicane.