La jerga del fútbol para Dummies (que quieran seguir siéndolo)

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– Fuera de juego: se ha salido del campo.
– Goal average: yo no hablo alemán.
– Falta táctica: lo mismo de después, pero pensándolo.
– Gol psicológico: es un gol, pero de mentira, pensado.
– Gol olímpico: o es gol o está limpio, las dos cosas no.
– Gol de oro: como un anillo de casado pero en gol.
– Marcaje al hombre: un hombre que va con los pantalones apretados.
– Marcaje por zona: lo mismo de antes, pero por zonas.
– Falta en ataque: habría que haber estado en la II Guerra Mundial para saberlo.
– Defensa en linea: no han conseguido hacerte el cuatro en raya, pero no es de fútbol.
– Cancerbero: uno que nació en julio de verdad. En realidad estaba de broma, sé lo que es, es un perro.
– Doble pivote: son dos niñas muy guapas.
– Carrilero: un señor que hace carriles.
– Volante: puede ser tres cosas, del médico, del coche o del bádminton. Escoja la que quiera.
– Hacer una rabona: la han operado de las tetas pero no del pito.
– Hacer una chilena: chingar con una de Chile y tener una hija, allí en Chile, vamos. Si no sería medio española.
– Jugar a pierna cambiada: es como tener dos pies izquierdos, pero en el izquierdo tienes el derecho.
– Hacer la cama: ser un buen hijo de tu madre.
– Hacer una pared: quitarle trabajo a un albañil.
– Por la escuadra: es por la cuadra.
– Centro al segundo palo: es cuando hay tres palos.
– Centro-chut: es cuando callas al del centro.
– Providencial: es como de provincia, pero no.
– Pase al hueco: es como cuando vas en rebajas al Corte Inglés.
– Barrer: dejar todo sin pelusa, limpio y arreglado.
– Rechace: esquivace al que no te gusta.
– Peinarla: dejarle a ella el pelo arreglado, en su sitio.
– Juego peligroso: cuando hay cuchillos de por medio.
– Plantillazo: cuando no te hacen la plantilla de tu número, sino dos más grandes.
– Hacer un caño: es lo que hace el padre de mi amiga, fuentes.
– Hacer un sombrero: no creo que haga falta explicar esto.
– Hacer una bicicleta: esto sí que es un deporte, un pie y luego otro.
– Regalar el balón: esto está bien si es tu cumpleaños o Reyes. Si no, es malcriar.
– Tiki-taka: reloj raro.
– Segunda equipación: es el equipo que guardan para luego.
– Gol con valor doble: es un gol con mucho chocolate, y del bueno.
– Ultra: no lo entiendo en latín.
– Defensa adelantada: eso es poner el barro antes de que te pique el tábano.
– 4-4-2: menos dos.
– Juego vertical: es absurdo, se caerían las fichas.
– Juez de área: es como el perímetro pero multiplicando. Pues ahí hay un juez que manda.
– Tiempo de descuento: va desde el 1 de enero hasta el 28 de febrero, a no ser que caiga en bisiesto que sería el 29, y luego también en verano.
– Descuento por los cambios: pues mira, esto es un chollo pues encima que vas a descambiar las cosas, encima te hacen un descuento.
– Cesión al portero: es cuando en la puerta de tu casa hay un hombre muy trabajador y le dan algo extra.
– Rematar con el empeine: es un asesinato con un peine.
– Penalti a lo Panenka: yo de lo que estoy muy indignada es que a los panaderos se les tenga en tan poca estima. Menos mal que hay alguien que los defiende.
– Paradiña: en gallego, es una mujer muy poco echada para adelante, poco lista.
– Penalti y expulsión: otra cosa de la que estoy indignada es que los niños beban tanto, luego vomitan.
– Recogepelotas: ese algún día se va a llevar una hostia.
– Piscinero: el señor que está con el salvavidas en la piscina.
– Falta directa: una señora que no te dice nada a la espalda.
– Colocar la barrera: es lo que hace siempre mi madre y que mi hermano descoloca.
– Juego sucio: es cuando llueve y sacas el parchís a la calle con todo el barro.
– Cambio hombre por hombre: deberían habérselo pensado antes de casarse, hay que elegir bien.
– Cambio ofensivo: es cuando la mujer se queda con todo.
– Líbero: es un señor que vivía en Liberia hace muchos siglos.
– Dormir el partido: yo lo hago siempre, sobre todo en un sofá cómodo.
– Delegado de campo: es un problema porque nunca nadie quiere hacer ese papel porque hay que apuntar las faltas, asistencia, hablar con el profesor cuando hay algo y hay que hablar con la directora, que es tonta.
– Mediocentro destructor: es el que ha provocado todo lo de la crisis.
– Jugador cedido: hubiese estado mejor cenado.
– Lluvia de objetos: yo solamente he visto “Lluvia de albóndigas”, esa no la he visto.
– Entrada por detrás: guarro.
– Cambio de banda: es lo que hace después el de antes.
– Abrir el juego: no antes del matrimonio.
– Romper la pelota: en mi casa jugamos así.
– El palo del portero: a mi no me importa el tamaño.
– Hacer una palomita: ummm qué rica.
– Limpiar las telarañas: no tengo suficiente energía después de una palomita.

Vómito o diarrea. Barcelona o Madrid.

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Ayer vomité un escudo del Real Madrid. Hoy con la diarrea y un molde diseñé un campo del FC Barcelona. Cada vez que tocan la pelota Cristiano Ronaldo o Messi, cada vez que se tiran sin que les hagan falta, cada vez que hacen trampas, el niño Jesús llora y llena de pus los granos de sus caras de niñatos feos y acomplejados a los que de pequeños debían llover hostias sin parar.

El fútbol actual huele a mierda seca en la que vierten sus meados una horda de gatos pulgosos. Las victorias de Real Madrid y Barcelona en España tienen la consistencia de una naranja podrida y el sabor de una fabada caducada y recubierta de una gruesa capa de hongos. El negocio montado es como la grasa mezclada con sangre que rezuma sobre la mesa después de la matanza del cerdo. Trago su filosofía igual que cenaría un bocadillo de ladillas recién cazadas. Sus valores equivalen a una Sífilis Terciaria. Su destino es un cáncer de SIDA. Su mérito es el de una gallina que se come su propia mierda.

Hala Madrid. Visca el Barsa. Que os aproveche.

Papá, ¿por qué soy antimadridista y antibarcelonista?

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Real Madrid. FC Barcelona. La misma mierda son pero con distintos colores, distintos escudos, distintas ciudades y distintas personas. O no tanto. Las formas parecen distintas, unos van de víctimas del sistema enloquecidas por su propia agresividad y los otros de “suavones” condescendientes que se creen por encima del bien y del mal. Al final por debajo lo único que uno se encuentra al hacer la prueba del algodón es muy poca humildad, muy mal perder y muy mala hostia.

Los que somos de equipos que no tienen la “obligación” de ganar todas las jornadas de la Liga de fútbol española estamos acostumbrados a que cuando jugamos contra estos dos, terminemos cabreados. Ya puedes estar predispuesto, esperándonos lo peor, que al final siempre terminas con la cabeza entre las manos cagándote en su puta madre. Lo peor ya no es solo que los árbitros estén tan condicionados que en las grandes polémicas continuamente favorezcan a los dos equipos, sino que las pequeñas decisiones van minando las posibilidades de nuestros equipos. En un mundo normal, en una competición sin aditivos ni conservantes, FC Barcelona y Real Madrid ganarían títulos, pero sin tanta diferencia respecto a los demás. Pero es evidente que con el dinero que gastan cada año para fichar a cualquier jugador que sobresalga algo sobre la media, han de rentabilizar su inversión.

Lo que más nos irrita es su mal ganar y su nefasto perder. Ellos nunca hacen faltas, las protestan todas, incluso las evidentes. A ellos siempre les hacen falta cuando se caen, y siempre son tarjeta para el rival. Viven crispados. En sus caras se refleja la ansiedad y ese aire de superioridad que tanto asco da. Hace tiempo había jugadores que parecían tener dos dedos de frente, como Iker Casillas por los madridistas o Xavi por los barcelonistas. Últimamente parecen todos desquiciados, al borde de necesitar un ansiolítico si no ganan todos los partidos.

En este contexto de ansiedad generalizada, los árbitros viven en el filo del abismo, sobre todo gracias a los medios de comunicación madrileños y catalanes, que amplifican exageradamente los mensajes de entrenadores y jugadores con la única finalidad de vender más periódicos. Marca, As y Sport se encargan de rentabilizar cualquier polémica, ya sea en beneficio o en perjuicio de “su” equipo. Los demás aficionados observamos estupefactos este demencial negocio pasmados. Nunca habían gastado tanto dinero en el fútbol y nunca le habían sacado tanto rendimiento. Nunca nos habían “quitado” tanto los árbitros. La impotencia del aficionado se encuentra con un muro infranqueable en su propia casa. Ni los jugadores ni los entrenadores se atreven a hablar de todo esto, ya que la sanción está a la vuelta de la esquina, como le pasó a Caparrós (Mallorca) hace unas semanas cuando se atrevió a poner en entredicho el comportamiento del árbitro en el partido que los enfrentó contra el Real Madrid. Para eso, mejor estar callados, pensarán.

Los aficionados nos aburrimos, nos da mucho por culo que si ya teníamos pocas opciones de que nuestros equipos ganasen algo importante, ahora no hay ninguna salvo accidente. Y si hay uno de estos accidentes, el árbitro del partido será responsabilizado del mismo, lo sea o no, y a nuestro equipo le quitarán cualquier mérito. Y esto pasa desde hace mucho tiempo, solo hay que recordar las ligas ganadas por Valencia y Deportivo, que los medios titulan como “perdidas” por “sus” dos equipos.

Por eso soy antimadridista y antibarcelonista. Eso sí, tiene mérito ser de los que tienen que ganar siempre, de los ricos, de los abusones, de los prepotentes, de los soberbios, de los hipócritas, de los chanchulleros, de los mentirosos… Menudas tragaderas.

¿Por qué Michael Robinson y Carlos Martínez (Canal Plus) dan asco?

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– Porque no hay mejor forma de arruinar una tarde de fútbol que escucharlos a ellos.

– Porque el equipo “de casa” siempre es el Real Madrid o el Barcelona. El resto son todos extranjeros, vascos, andaluces, gallegos, extremeños… raros.

– Porque chuparle el culo a Real Madrid y Barcelona da de comer a muchas bocas.

– Porque todos en el país deberíamos ser del R. Madrid o del Barcelona y no unos perdedores que animan a otros equipos cuya existencia es una excusa para la humillación.

– Porque Coentrao, Khedira, Lass Diarra, Xabi Alonso, Arbeloa, Dani Alves, Piqué, Busquets, Fábregas y compañía nunca hacen faltas, se tropiezan y, sin querer, tiran al rival.

– Porque los de antes nunca agreden ni son violentos, son universitarios que se han aprendido bien el principio de acción-reacción y responden a provocaciones.

– Porque Cristiano Ronaldo nunca tira mal, es que la pelota le “hace extraños”

– Porque no es que los rivales tiren mal, es que Casillas es infalible.

– Porque cuando Casillas y Valdés la cagan es culpa de la puta pelota, que está estropeada.

– Porque cuando a los jugadores del R. Madrid y del Barcelona les pitan fuera del juego siempre son, cuanto menos, dudosos. Si el árbitro le pita fuera de juego al rival, siempre acierta.

– Porque Di María o Dani Alves nunca se tiran al ver la linea del área, sus cuerpos se desequilibran inexplicablemente.

– Porque no es que Mourinho sea un provocador, es que los árbitros le buscan las cosquillas y los dedos.

– Porque no es que Guardiola sea un falso modesto, es que habla así, suavón.

– Porque no es que Arbeloa y Pepe estén faltos de un par de vueltas de destornillador, es que viven mucho los colores del R. Madrid.

– Porque cuando los rivales ganan no es porque sean mejores, sino porque “su” equipo ha estado mal.

– Porque cuando “ellos” ganan no es porque no lo merezcan, siempre lo merecen y son exquisitos. Siempre.

– Porque la Copa del Rey siempre será un trofeo de mierda, salvo que la ganen Real Madrid o Barcelona.

– Porque un equipo caballero del honor es el que a pesar de ganar 9-0, va y regala su camiseta al rival al terminar el partido.

– Porque los aficionados de los campos en los que se silba a Iniesta por tirarse a la piscina son unos hijos de perra.

– Porque cuando un árbitro lleva todo el partido “penalizando” al equipo pequeño y al final, sin querer, comete un error en contra del grande, merece que lo castiguen para que aprenda la lección.

– Porque los fallos de R. Madrid y Barcelona son siempre por culpa del balón, del viento o de San Churiberto que se ha puesto de espaldas. Los fallos de los rivales son porque son malos y merecen que se mofen de ellos con comentarios jocosos.

– Porque no es que Busquets y Piqué sean malos, es que son buenísimos, de lo mejor del mundo. Nunca fallan.

– Porque no es que Michael Robinson no sepa hablar español normal, es que no quiere hablar español.

– Porque Michael Robinson era un excelente futbolista y un mejor comentarista. Tan bueno que ojalá lo fiche algún día ESPN o algún canal de la galaxia que hay al fondo a la derecha.

– Porque no es que sean socios de R. Madrid o de Barcelona, es que no saben si pertenecen al Reino Animal o al Vegetal.

– Porque si no fuera por ellos no me daría tanto asco ver partidos de R. Madrid y Barcelona.

El opio del pueblo

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Nunca he sido una persona entusiasta, lo admito. Tampoco soy constante.  Cuando mi querido Globo me regaló esta página web, estaba encantada con la idea, pero en el fondo sabía que necesitaría mucho tiempo, mucho aburrimiento de los juegos del facebook, o que no me quedase ni una telenovela por ver para ponerme a actualizar esto. Hablo mucho pero no suelo tener muchas cosas que decir. Pero hoy, tras muchíiiiisima insistencia, me he decidido a hacer una especie de escritura automática.

Como decía antes, no soy entusiasta, pero sí hay algunas cosas que hacen que me hierva la sagre: cuando no me funciona bien el Call of Duty, cuando mi abuela repite sin parar que se quiere morir, o la condescendencia con la que la gente me mira cuando digo que soy del Atlético de Madrid, son ejemplo de esas cosas.

Las guerras, la política, Mariano Rajoy, que la Pantoja presente las uvas de nochevieja en telecinco, que no gane quien yo quiero en los reality, no encontrar algo en el bolso, quedarme sin gasolina, que me suspendan ridículamente, que se me rompan las medias, que me manden mails en cadena, “la que se avecina”, soñar con Juan Echanove, que la gente proteste por su trabajo, darme golpes con las esquinas de las cosas, las películas estas coñazo de cine belga experimental, etc… son cosas que me irritan un poco. Pero no se puede comparar con cómo me siento con el típico “eres del Atleti? jaja, el pupas” Estoooo… tu pupa madre.

El fútbol es una de esas cosas que, aunque no me entusiasman, tampoco me cansa. Llevo desde hace siglos viéndolo y siguiéndolo. Soy tan fans, que hasta me tiré buena parte de los domingos de mi infancia yendo a ver cómo mi hermano y un grupo de jovencitos con granos se jugaban sus delgaduchos tipos por ganarles al Maracena, o al Durcal. Creo que entiendo bastante de fútbol y hasta era la mejor cuando jugábamos en el cole. Al menos era de las pocas que sabía cuál era la portería donde tenía que intentar marcar. Y además, soy del Atleti desde siempre. No sólo por genética, sino por simpatía. Cuando era súper pequeña, eran el escudo y la equipación que más me gustaban. Luego, me gustaba el rollo atlético este de tercero que a veces mojaba la oreja al segundo o al primero. Y además, era el equipo de mi futbolista favorito del mundo: Futre. El atleti siempre ha perdido muchos partidos, sí señor. Pero también ha ganado muchísimos. Y me gustaba que cuando el atleti perdía, nos reíamos, y cuando ganaba, nos alegrábamos muchísimo y salíamos ridículamente mi hermano, mi padre y yo a darnos una mini vuelta por la plaza del pueblo, con nuestras bufandas y camisetas. Si hubiéramos sido del Madrid, o del Barça, hubiéramos sido uno de tantos… bah, se pierde el encanto.

Sin embargo, cuando alguien te pregunta de qué equipo de fútbol eres (porque tienes que ser de alguno, claro, es como el horóscopo) y contestas que eres del atleti, automáticamente piensan que no tienes ni puta idea de fútbol. Es como “qué graciosa, es del atleti”. Al parecer, la gente (especialmente las mujeres) a las que no les gusta mucho el fútbol tienen que ser del atleti, o del betis. Son como el “Expósito” del fútbol.
Normalmente, la conversación suele terminar ahí, pero a veces, si la persona me cae un poco mal, o tengo ganas de gresca, puedo contestar algo usando la fantástica jerga del fútbol (cosa que también puede entrar entre las que me irritan) para impresionarle, como por ejemplo “el cancerbero rojillo atrapó el esférico evitando un gol psicológico”. Y entonces es cuando entramos en una especie de disertación sobre lo valientes que somos los atléticos y lo sufridores. Ahí es cuando empieza a surgir mi curiosa espiral de odio y destrucción hacia mi interlocutor. Pero mi ira se termina de desatar cuando empiezan a decirme cosas como “yo soy del madrid, pero a mí el atleti me cae simpático”… Será embustero, el cabronazo… Le cae simpático siempre que pierda. En ese momento, como yo soy un poco de estas personas que no son capaces de autocontrolarse, suelo lanzarles alguna indirecta del tipo “sí, eso es justo lo que dirán los árbitros que últimamente pitan los derby”. Esta parte de las conversaciones son divertidas porque no sé qué tienen los madridistas, que cuando les mencionas la palabra “árbitro”, automáticamente se les viene a la cabeza el Barça. Y ahí me tienes a mí, atlética de toda la vida, haciendo alarde de lo bien que juega el segundo equipo que más asco me da de la liga española, con tal de joderle la vida a mi interlocutor madridista. Y él termina diciéndome “puto pateti de madrid” (¿ves como era mentira que le cayese simpático?).
Cuando mi interlocutor (que se ha dado el caso) no es del madrid ni del barça, pero es de otro equipo que no me cae muy bien (véase el sevilla o el valencia), la conversación suele ser más interesante, porque como está más igualado, podemos terminar discutiendo sobre si el cantante que canta el himno de uno u otro equipo es más o menos odioso.
Lo que todavía no sé, es cómo llevaré una conversación de este tipo con un culé, ya que soy totalmente incapaz de decir cosas buenas sobre su rival directo. Mejor me hago la “expósito” y le lanzo un gol psicológico contándole el chiste del mono muerto.