Menos mal, ya volví de Portugal (Guía para ir y para poder regresar)

Si ir a un festival de música importante es una aventura, e ir a Portugal es un reto, mezclar ambas cosas es similar a intentar curar una gripe dándose cabezazos contra el quicio de la puerta. La lógica, la memoria y la practicidad no es lo nuestro. Por eso cuando montamos en nuestro parabrisas el GPS Garmin, éste interpreta sin dudarlo ni un segundo nuestros pensamientos: ir de frente es de cobardicas.

Cobarde y acojonado llevaba el firmante desde el día en que repasó la lista de peajes por los que había que pasar para llegar a Oporto, destino final con su primera edición del festival Optimus Primavera Sound. Por eso quiero ofreceros una guía rápida para ir a Portugal, a lo que sea, bien a un partido de fútbol o a comprar una puta toalla de bidé. Hasta el motivo de visita más insospechado nos puede deparar un disgusto. En YesWeBoh queremos ayudaros para que podáis regresar con vuestras familias.

1.- Consultar la Biblia de los peajes en Portugal, un blog de una persona “normal” que se ha tirado muchísimas horas para que los más ineptos podamos programar el viaje a alguna ciudad portuguesa sin llevarnos un disgusto (aún así nos lo llevaremos, ojo al piojo).

2.- Leído o no, usted ha de saber que las autovías en Portugal ya son de peaje. Pero cuidado, son peajes electrónicos, trozos de hierro con forma de pórtico que van sacándole fotos a nuestro coche a medida que circulamos como tranquilos europeos por las autovías, obrigados. Es decir, si usted no prepara previamente su viaje a Portugal, su coche será objetivo de la Guardia Nacional Republicana en menos que canta un gallo.

3.- ¿Qué hago? Consultar el blog indicado. No solo nos dan un mapa de carreteras, no, también nos indican paso a paso cómo poder evitar el multón. Nosotros, acojonados, nos registramos en la web de Correios de Portugal; ahí tenemos una sección dedicada a los “Portagens”. Una vez registrados, escogemos nuestro “abono”: 3 o 5 días circulando por las autovías (en el blog se explica en qué consiste cada uno). Nosotros escogimos el de 5 días circulando, que “obliga” a pagar 10 euros, que son como una “tarjeta prepago”: de esos 10 euros se irán descontando los distintos peajes electrónicos bajo los que vayamos pasando. Pero, olé sus cojones; como usted se puede imaginar, para ir de Elvas a Oporto hay unos cuantos “pórticos”, los suficientes como para gastar los 10 euros. Vale, pues la recargamos. Tras dos horas buscando nos damos cuenta de que no se puede recargar “online”. Algo tan sencillo frente a lo complicado que parecía darnos de alta en lo de los 10 euros es… ¡imposible! Tan solo puede aumentarse el crédito en algunas áreas de servicio (las indican en el blog) y en las oficinas de Correios. Cágate. Lo único “bueno” es que durante los 5 días puedes estar en “números rojos” y recargar en cualquier momento sin que ésto sea ilegal.

4.- El prepago es válido para las antiguas autovías SCUT, abreviatura que hacía referencia a su gratuidad, ¡jé!. Para las autopistas habituales tipo A1, etc. no sirve, es decir, en los peajes normales usted tendrá que abonar el importe allí mismo.

5.- Usted coloca el justificante de pago que le ofrecen una vez se ha registrado y pagado, bien visible en el salpicadero, ¡y a viajar!. Nosotros con el alma en vilo, claro, porque todo esto que a usted le estamos escribiendo de corrido, nosotros lo fuimos averiguando progresivamente, como si de una novela de terror se tratara.

6.- Cruzas Puente Ajuda en Badajoz y… ¡tachán! Te para la Guardia Nacional Republicana (GNR). Menos mal que no estábamos siquiera en una SCUT porque si no el susto sería como para darse la vuelta al momento. Control de rutina y adelante.

7.- Cuando entras en las autovías con pórticos cruzas los dedos. ¿Esto estará funcionando? ¿Aquello que se ve por el retrovisor no es una patrulla de la GNR persiguiéndome? No. No, hostia. Estás paranoico. ¿Qué se oye cuando paso por debajo de un pórtico? Flisssssssh. Coño, no estarán multándome. No. Pon el papelito que se vea bien, no vaya a ser el demonio pinchauvas.

8.- Como buen español pagador, te detienes en una de las estaciones de servicio (la de Abrantes) que dicen se puede recargar. En tu gallego-portugués de pacotilla le dices a la señora que quieres recargar tu tarjeta. “No, no, no, aqui no se puede” dice en su portugués ultrasónico. Carallo, ¿y ahora? ¿recargamos al llegar a Oporto? Venga, va, nos arriesgamos.

9.- En el portal de CTT del que dimos el link antes y usando sus datos de registro, puede consultar los peajes que ha pagado y el precio, además del “saldo disponible”. ¡¡¡¡Pero cuidado!!!! Tarda varios siglos en actualizarse. De ahí nuestra paranoia conspiranoica. ¿Estamos pagando realmente? ¿Por qué aún no me salen estos peajes? ¿Tardará en actualizar?.

10.- Tarda más en actualizar que Paquirrín en hacer una cama. Pero yo como no lo sabía me acojono. Gasto de mi 3G, del roaming y de mi puta estampa los dineros para ir viendo si se actualiza o no. Hostia puta, que no se actualiza, que no podemos recargar. Que nos detienen y nos quedamos sin ver a The Walkmen y sin tomar bacallau dorado.

11.- Circula tranquilo, no te van a parar. No va a pasar nada si haces las cosas como son debidas. Cuando llegues a tu destino, si no es festivo, recarga la tarjeta. Pero no seas pardillo/a, recarga lo justo si vas a hacer un viaje de vuelta porque, según cuentan los que ya han pasado por esto, tardarán varios siglos en devolverte el dinero que te haya sobrado de tus sucesivas recargas.

12.- Lo más importante de todo, a la vuelta no se detenga. Es importante que desayune en algún bar lejos de las autopistas. Ni se le ocurra semejante cosa. En ellas hay furibundas hordas de portuguesas de viaje a Fátima, Tuy o adonde sea, dispuestas a que ningún español gilipollas de merda pueda desayunar antes que ellas. Es fundamental, para ir o venir de Portugal, alimentarse adecuadamente lejos de las áreas de Servicio, si uno no quiere volver en decúbito supino.

Parece fácil, pero no tiene nada de fácil. Todos estos pasos implicaron dosis de mala hostia, de incomprensión y de resentimiento hacia los portugueses. Hay que tener muy mala hostia para crear un sistema tan jodido y luego ponérselo tan difícil a los que venimos de fuera a gastar los dineros a su país.

El festival guay, ese es otro cantar, pero Portugal… vamos, que realmente sólo quería despotricar sobre los peajes, porque si me pongo a hablar de Oporto no paro. Madre, ciudad más desaprovechada, más avejentada y menos cuidada no la había visto nunca. Una pena con lo bonita que podría ser, con tanto barrio antiguo y casas de pescadores. Todo a punto de caer para abajo y matar a unos cuantos Pepes y Cristianos Ronaldos. A mí pena me daría un poco, porque son personas como usted y como yo. Preferiría que no pasase, pero me toca mucho los cojones que tengan unas carreteras tan de puta madre y unos peajes tan caros para luego dejar las ciudades de pena.

Venga, Portugal no me ha gustado y ya está, tampoco tiene sentido ensañarse. Ni de otras cosas apetece hablar. Pero tenga usted cuidado, que la toalla puede salirse en más de 100 euros.

2 pensamientos sobre “Menos mal, ya volví de Portugal (Guía para ir y para poder regresar)

  1. Jajaja, no tiene sentido ensañarse? pobrecitos… a mí el viaje me gustó mucho. Fue bucólico, cómodo, fresquito y musical. Además, conseguimos la batamanta. A los peajes, que les den morcilla, que aquí tenemos carreteras de MIERDA y también nos hacen pagarlas.

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