El opio del pueblo
Jueves, 29 diciembre 2011. Autor: cacadetupitoNunca he sido una persona entusiasta, lo admito. Tampoco soy constante. Cuando mi querido Globo me regaló esta página web, estaba encantada con la idea, pero en el fondo sabía que necesitaría mucho tiempo, mucho aburrimiento de los juegos del facebook, o que no me quedase ni una telenovela por ver para ponerme a actualizar esto. Hablo mucho pero no suelo tener muchas cosas que decir. Pero hoy, tras muchíiiiisima insistencia, me he decidido a hacer una especie de escritura automática.
Como decía antes, no soy entusiasta, pero sí hay algunas cosas que hacen que me hierva la sagre: cuando no me funciona bien el Call of Duty, cuando mi abuela repite sin parar que se quiere morir, o la condescendencia con la que la gente me mira cuando digo que soy del Atlético de Madrid, son ejemplo de esas cosas.
Las guerras, la política, Mariano Rajoy, que la Pantoja presente las uvas de nochevieja en telecinco, que no gane quien yo quiero en los reality, no encontrar algo en el bolso, quedarme sin gasolina, que me suspendan ridículamente, que se me rompan las medias, que me manden mails en cadena, “la que se avecina”, soñar con Juan Echanove, que la gente proteste por su trabajo, darme golpes con las esquinas de las cosas, las películas estas coñazo de cine belga experimental, etc… son cosas que me irritan un poco. Pero no se puede comparar con cómo me siento con el típico “eres del Atleti? jaja, el pupas” Estoooo… tu pupa madre.
El fútbol es una de esas cosas que, aunque no me entusiasman, tampoco me cansa. Llevo desde hace siglos viéndolo y siguiéndolo. Soy tan fans, que hasta me tiré buena parte de los domingos de mi infancia yendo a ver cómo mi hermano y un grupo de jovencitos con granos se jugaban sus delgaduchos tipos por ganarles al Maracena, o al Durcal. Creo que entiendo bastante de fútbol y hasta era la mejor cuando jugábamos en el cole. Al menos era de las pocas que sabía cuál era la portería donde tenía que intentar marcar. Y además, soy del Atleti desde siempre. No sólo por genética, sino por simpatía. Cuando era súper pequeña, eran el escudo y la equipación que más me gustaban. Luego, me gustaba el rollo atlético este de tercero que a veces mojaba la oreja al segundo o al primero. Y además, era el equipo de mi futbolista favorito del mundo: Futre. El atleti siempre ha perdido muchos partidos, sí señor. Pero también ha ganado muchísimos. Y me gustaba que cuando el atleti perdía, nos reíamos, y cuando ganaba, nos alegrábamos muchísimo y salíamos ridículamente mi hermano, mi padre y yo a darnos una mini vuelta por la plaza del pueblo, con nuestras bufandas y camisetas. Si hubiéramos sido del Madrid, o del Barça, hubiéramos sido uno de tantos… bah, se pierde el encanto.
Sin embargo, cuando alguien te pregunta de qué equipo de fútbol eres (porque tienes que ser de alguno, claro, es como el horóscopo) y contestas que eres del atleti, automáticamente piensan que no tienes ni puta idea de fútbol. Es como “qué graciosa, es del atleti”. Al parecer, la gente (especialmente las mujeres) a las que no les gusta mucho el fútbol tienen que ser del atleti, o del betis. Son como el “Expósito” del fútbol.
Normalmente, la conversación suele terminar ahí, pero a veces, si la persona me cae un poco mal, o tengo ganas de gresca, puedo contestar algo usando la fantástica jerga del fútbol (cosa que también puede entrar entre las que me irritan) para impresionarle, como por ejemplo “el cancerbero rojillo atrapó el esférico evitando un gol psicológico”. Y entonces es cuando entramos en una especie de disertación sobre lo valientes que somos los atléticos y lo sufridores. Ahí es cuando empieza a surgir mi curiosa espiral de odio y destrucción hacia mi interlocutor. Pero mi ira se termina de desatar cuando empiezan a decirme cosas como “yo soy del madrid, pero a mí el atleti me cae simpático”… Será embustero, el cabronazo… Le cae simpático siempre que pierda. En ese momento, como yo soy un poco de estas personas que no son capaces de autocontrolarse, suelo lanzarles alguna indirecta del tipo “sí, eso es justo lo que dirán los árbitros que últimamente pitan los derby”. Esta parte de las conversaciones son divertidas porque no sé qué tienen los madridistas, que cuando les mencionas la palabra “árbitro”, automáticamente se les viene a la cabeza el Barça. Y ahí me tienes a mí, atlética de toda la vida, haciendo alarde de lo bien que juega el segundo equipo que más asco me da de la liga española, con tal de joderle la vida a mi interlocutor madridista. Y él termina diciéndome “puto pateti de madrid” (¿ves como era mentira que le cayese simpático?).
Cuando mi interlocutor (que se ha dado el caso) no es del madrid ni del barça, pero es de otro equipo que no me cae muy bien (véase el sevilla o el valencia), la conversación suele ser más interesante, porque como está más igualado, podemos terminar discutiendo sobre si el cantante que canta el himno de uno u otro equipo es más o menos odioso.
Lo que todavía no sé, es cómo llevaré una conversación de este tipo con un culé, ya que soy totalmente incapaz de decir cosas buenas sobre su rival directo. Mejor me hago la “expósito” y le lanzo un gol psicológico contándole el chiste del mono muerto.
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Etiquetas: Atlético de Madrid, FC Barcelona, fútbol, Real Madrid
Jueves, 29 diciembre 2011 a las 15:15
Lolo lolo lo…
Jueves, 29 diciembre 2011 a las 15:41
Jajajajajaja, muy bueno.
Jueves, 29 diciembre 2011 a las 22:23
lolololólololo