La Fórmula 1 es una mierda: Spa-Francorchamps
Sábado, 4 septiembre 2010. Autor: RufoHay que decirlo bien claro: la Fórmula uno es una puta mierda desde que las escapatorias de grava se han convertido en pistas de aterrizaje para Airbus. Spa-Francorchamps, conocido históricamente por ser uno de los circuitos más complicados donde muchos se cagaban por la pata abajo solo de pensar en que pudiesen caer cuatro gotas, es ahora el equivalente a una expansión del aeropuerto de Bruselas. ¿Que no te llega la pista? Muchacho, para eso hemos asfaltado las zonas de grava, y además lo verde, para mayor jodienda, no es hierba de verdad sino una mierda sintética. Pero es que ni siquiera las pocas puzolanas de grava que quedan son capaces de enterrar en ellas un coche de 700 kgr. Menuda seguridad me dan desde entonces los “carriles de frenado de emergencia” en las autopistas. Igual es que la arena está más cara que el asfalto, o es que nos hemos vuelto completamente gilipollas y no sabemos que la virtud era la de pilotar por la pista, no por fuera de ella. Y qué decir del otro gran punto de Spa: Eau Rouge, la curva de la que SIEMPRE escuchamos citar a Senna: “el día que pase Eau Rouge con el pedal a fondo habrá dejado de apasionarme la fórmula uno”. Aqui el mismo personaje hablaba con Dios. Pues si éste existe y estaba en la susodicha curva, ahora le han echado por encima una buena capa de asfalto. ¿Alguien recuerda los espectaculares piñazos como el de Villeneuve a finales de la década pasada? Ahora han convertido un reto en una atracción del Tibidabo, y solo si eres especialmente cazurro vas a terminar en… la escapatoria de asfalto. ¿Y qué decir del “bus stop”? Éste era un entrañable lugar antes de la mini recta de meta en el que en algún momento de su historia pararían los Alsina a recoger a las viejecillas para que las llevasen al ambulatorio de Spa a tomarse la tensión. Un lugar donde nadie se atrevía a adelantar hasta que apareció Juan Pablo Montoya y demostró que los retos existen para que algún descerebrado los supere. Y en aquel caso el reto era una curva difícil y un señor alemán con siete campeonatos mundiales. Ahora la bus stop no existe: solo una recta ridícula a ver si así pueden adelantarse más fácilmente unos a otros sin que haya riesgo de tocarse. ¿Pues saben lo que les digo? ¡A chuparla! Y a los hechos me remito.
Villeneuve a punto de hacerse pupa.
Juan Pablo Montoya dándole cera a Schumi en una ya ligeramente ancheada “bus stop”.
Pues este intento de campeonato aséptico que intentan montar los ingleses con la ayuda de algún alemán diseñador de scalextric está orientado a que ganen pilotos sin demasiados miramientos, miras o, directamente, luces. En las carreras actuales, en las que cualquier maniobra un poco valiente (ni qué decir tiene lo salvaje) es como mínimo investigada, no vaya a ser que se adelanten y luego no gane el suyo; triunfa el mojigatismo guiri, el rollo políticamente correcto y la basura política. Igual que siempre, pero peor y con menos gracia. El problema es que la FIA no puede controlar lo más importante del campeonato: los tipejos. Gente completamente desquiciada (no daremos nombres) que termina haciéndose el harakiri públicamente para deleite nuestro.
En todo este lío van y nos meten vacaciones en agosto cuando tenemos a cinco pilotos repartiéndose el pastel del campeonato a falta de siete carreras. Pero tengo una gran duda: si el presidente de la FIA es Jean Todt, un hombre que hasta hace nada era una boca que comía a bocados de la mismísima Ferrari, y franchute para más señas, ¿por qué quieren que gane Hamiltongo? Le he dado vueltas a esto un par de veces y no termino de encontrarle respuesta. Quizá podría ser que el viejo Max Mosley todavía sea capaz de poner contra las cuerdas a su sucesor, aunque me parece más razonable que hayan suplantado a Todt porque ¿cuándo fue la última vez que lo vimos por la tele? ¿existe aún Jean Todt? Sea como fuere, cinco pilotos son muchos para un campeonato y hay que empezar a eliminar contricantes. En Spa-Francorchamps Ferrari les hizo un favor marcándose la estrategia más chistosa de la temporada, un homenaje al “para chulo mi pirulo” o “la mía es la más grande (al menos cuando no hay nadie más delante)”. Imagínense: Stefano Domenicalli, hoja de parte meteorológico en mano, comentando con Frenando Alfonso: “Oye Frenando, mañana igual llueve, aqui pone que algo va a llover. Venga, te ponemos ahora los reglajes de lluvia y así no tenemos que madrugar para ver cómo está el tiempo. Además, qué te importa salir el sexto que el décimo, el caso es salir”. Y Frenando asiente. Fue así o me rapo la cabeza. Con Massa resultó más fácil todavía: “Vamos a asegurar, por si llueve pero poco; tú vas con reglajes de seco, porque total, los lleves de mojado o de seco si llueve poco más te da, el resultado es el mismo, ¿vale? Tú vas despacio y entras en boxes, y nosotros te ponemos las ruedas. Y por si acaso, mañana en la parrilla de salida te adelantas un poquitito, un metro y medio o así, que nos viene bien para que mantengas la posición”.
Así vimos lo que nunca habíamos visto en F1: un piloto que compite con reglajes de lluvia pensando que al día siguiente va a llover. Caben pensar dos cosas: o Ferrari tenía previsto lanzar desde avionetas polvitos mágicos de lluvia, o es que la mujer de Alfonso no cantaba tan mal al final. No solo eso, sino que una vez empezada la carrera (en seco, por supuesto), al comenzar a llover Alfonso demostró una nueva habilidad que desconocíamos: si creíamos que Pedro de la Rosa es el mayor gafe que se ha subido en un F1 desde los tiempos del gran Andrea de Cesaris, Alfonso parece empeñado en ratearle también ese mérito. Barrichello, todavía paralizado por haber visto tan cercana LA MUERTE a ruedas del abuelo Schumi, se olvidó de frenar en lo que antiguamente era el “bus stop” y ahora es el “shit stop”, embistiendo como un animal el coche de Alfonso, que ya estaba casi parado viendo cómo la mitad de la jauría decidía tomar la curva por LA ESCAPATORIA DE ASFALTO. Sé que no sigue las reglas de estilo el enfatizar con mayúsculas, pero es que estamos muy indignados, señores. Usted, piloto o lo que sea, si no es capaz de llevar el coche por la pista, VÁYASE. ¿Quién es el lumbrera que va con la hormigonera asfaltando los laterales de los circuitos? Nosotros éramos felices exaltándonos cuando siete, seis o cinco pilotos terminaban una carrera. Lo dicho, Alfonso fue embestido, pero su coche italiano resistió inexplicablemente ese crash-test improvisado del brasileño que, todo hay que decirlo, cuando Schumi lo “abrazó” con su coche cariñosamente, el vehículo no sufrió ni un rasguño. No fue éste el caso: FIA, protejan a Barri de sí mismo, no del abuelo.
Spa ya no es lo que era ni en la lluvia. Dos gotas solo sirvieron para demostrar que Alfonso, para nuestra desgracia y mofa de los ingleses, en lluvia va tan mal como cualquier hijo de vecino. Una vez más le pasó algo: algo tan humano como coger el piano, resbalar y “caerse” . Pero lo mejor estaba por delante, con Hamiltongo yéndose y su “amigo” Button haciendo tapón. ¿He dicho tapón? ¡Si las órdenes de equipo no existen! Solo existen mensajes como “Jenson, ahorra gasolina o te la cobramos a ti del sueldo” o “Luis [Hamiltongo] nos ha dicho por radio que te regala a su novia si lo dejas ganar”, y éstas no son órdenes de equipo, son mensajes entre colegas. Pero siempre hay algún cazurro dispuesto a estropear el ambiente de buenrollismo. Suelen ser alemanes, ya que no están acostumbrados a ir detrás de nadie por sus autovías sin límite de velocidad. Tras cincuenta mil vueltas con Button delante manchando su precioso Red Bull, Sebastian Vettel decidió hacer una virguería descolgando la zaga de su coche y, en plena frenada, embestir lateralmente el Mercedes del inglés. Un grandioso “‘¡a tomar por culo!” digno del nunca suficientemente recordado Takuma Sato. ¡Raca! Como en los viejos tiempos (año 98) Spa le hacía un monumento a los car-crash. Resultado: Button fuera y Vettel a la cola del pelotón, a arrastrarse un rato esquivando Lotus-Virgin-Hispanias y Sáuberes. Pista libre para Webber, Kubica y demás tropilla, que dicho sea de paso, estaban aburriendo al personal.
Spa y sus car-crash: Schumi vs. Coulthard en el 98. “¡Llora, Michael!”.
Hamiltongo abría huevo, digo hueco, algo hacía. Todo bien hasta casi el final. Ya palpábamos el drama con los dedos: se pone a llover. Alrededor del televisor comienzan a brotar a gritos las apuestas: ¡yo digo que se mata! ¡pero si solo se va a partir una pierna! ¡yo digo que mata a alguien!. La fe en Tongui no tiene caducidad, si está en carrera sabes que algo puede pasar. ¡Aleluya! gritamos cuando lo vimos irse lanzado hacia una de las pocas puzolanas que quedan en Spa, pero… Sí amigos. Esa puzolana tiene la grava suficiente como para que se quede retenido un triciclo. Cual artista del tractor, Luis ni siquiera se hizo un rasguño con los colchones que revisten los muros, y salió intacto con su coche de nuevo a la pista. San Ganchao aún no merece la beatificación.
Saldría el safety-car para hacernos ilusiones, pero ya era demasiado tarde porque la carrera era para Tongui. Webber no tenía su día y llovía demasiado poco como para que Luis la cagase de nuevo otra vez. Felices y contentos, los McLarenos se han ido de Spa con 25 puntos de Luis y ninguno de Button: resultado perfecto. Ahora solo falta que la FIA aclare más el campeonato retirándole la victoria germánica a Frenando (órdenes de equipo ¡caca!) para que el campeonato sea un mano a mano Tongui-Huevo.
Para terminar, recomiendo encarecidamente que nadie se pierda el comentario sórdido de la carrera gracias a un video totalmente demencial que resume perfectamente lo que muchos pensamos de la Fórmula 1. En Monza más, aunque intentaré pasarme por allí con un camión de grava para hacerme una playa privada en la primera chicane.
Sábado, 4 septiembre 2010 a las 23:29
Yo, es que desde que me pifostié a 20kn/h no le veo yo el gustillo a eso de la grava, la lluvia,…
Miércoles, 22 septiembre 2010 a las 11:24
Sergio, eres gilipollas.
Jueves, 23 septiembre 2010 a las 5:18
A ver que me hago el ofendido, no vayas a quitarme del facebook
Jueves, 23 septiembre 2010 a las 6:20
jajaja!! qué decepción, nuestro primer insulto y lo podría haber escrito mi sobrino de tres años.
cacaculopedopis.
Sábado, 5 febrero 2011 a las 15:25
shitcoles!!! Llegué tarde…